La urna sangrienta o El panteón de Scianella. Pascual Pérez y Rodríguez


Míriam López Santos recupera un texto fundamental que demuestra la existencia de una corriente subterránea: la novela gótica española

Locos y desquiciados episodios

La urna sangrienta es una novela insólita que ha permanecido durante mucho tiempo en el olvido. Aparecida en 1834, fue escrita por el inquieto Pascual Pérez y Rodríguez (1804-1868), sacerdote y periodista. Se trata del máximo exponente de la novela gótica en España, corriente literaria que a decir de muchos, no ha existido, pero que encuentra un testimonio irrefutable en estas páginas.

La recuperación de estas páginas se debe al trabajo de Míriam López Santos, autora de la tesis La novela gótica en España (1788-1833), que con su esfuerzo ejemplifica la actitud de ciertos académicos, reinterpretando nuestra cultura al integrar en sus estudios fenómenos literarios que tradicionalmente han estado más cerca de lo popular.


horror sublime, base del género


López Santos se ha hecho cargo de la edición de La urna sangrienta, y dicho proceso parece, digamos, novelesco: después de búsquedas intensivas encontró la primera y única edición en la Biblioteca de Cataluña. Solo se conservan cuatro ejemplares incompletos... Dos siglos después de que fuera escrita, López Santos ha afrontado la edición de esta novela con la mayor fidelidad posible, únicamente sustituyendo alguna palabra puntual que ha caído en desuso y revisando signos de puntuación de cara a agilizar la lectura.

La aparición en la actualidad de una novela de tal importancia histórica es para los aficionados y curiosos una fiesta. Fiesta a la que se suma el bibliófilo Luis Alberto de Cuenca, aportando un prólogo ameno y conciso que arroja luz sobre bastantes cuestiones. En sus palabras:

Los argumentos de las novelas góticas son complicados a la par que absurdos, abundando en ellos esas disparatadas situaciones límite y esos locos y desquiciados episodios que caracterizan la ficción romántica posterior: escondrijos extraños, asesinatos, duelos, disfraces, secuestros, fugas, intrigas insensatas, documentos falsificados, descubrimientos de antiguos crímenes horrendos, identificaciones tardías de herederos presuntamente fallecidos...

Tras el prólogo podemos leer la introducción de Míriam López Santos, que sitúa La urna sangrienta en su contexto: una tradición olvidada que asume como propia la moda extranjera de la novela gótica, aportando un registro propio, bien diferenciado. Como ella misma dice:

La lección edificante, el peso de la moral, la exaltación de la religión, pero también la búsqueda incesante de la verosimilitud literaria y del realismo más palmario, así como la presencia constante del elemento macabro, se configurarán como nuevas características o elementos estructurales exigidos por la renovada fórmula y que se añadirán a los archiconocidos castillo, fantasma, villano, dama asustadiza o torturas inquisitoriales, bañados todos ellos por unas buenas dosis de horror y terror sublimes, base primera y última del género.

Llamará la atención del lector el ritmo febril que Pascual Pérez y Rodríguez imprime a la narración. Frente a determinados pasajes descriptivos, lujuriosamente detallados y adjetivados, de aroma arcaico, encontramos una sucesión de acontecimientos digna del más endiablado folletín, donde el autor parece estar más condensando y resumiendo que desarrollando su prosa.

El siniestro y malvado Ambrosio, señor del castillo de Scianella, no puede sustraerse a las influencias demoníacas por más que quiera acercarse a Dios. Es un pobre perturbado que vive sometido a pasiones que escapan a su control... A lo largo de la novela recorreremos los rincones más insospechados del castillo, ahí donde se esconden secretos vergonzantes, hasta llegar al panteón: allí hay una urna de la que mana sangre...

Pascual Pérez y Rodríguez se centra en una serie de personajes que padecen pasiones enfermas y los lleva al límite. Pero, insistimos en las palabras de López Santos, en esta novela precursora apenas encontraremos un resquicio para lo sobrenatural. En definitiva, La urna sangrienta es un perfecto ejemplo de la novela gótica española, y como tal, muestra unas características propias, no siempre coincidentes con sus modelos originales.

Siruela, 2010

David G. Panadero



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