Cine negro español: La caja 507 (2002)


«El cine negro te permite hablar de economia, de política, de sociologia, en definitiva, el movimiento verdadero del sistema, permitiéndote, además, hurgar en todo lo oculto» —Enrique Urbizu

Vasta e intrincada red de corrupción

No creemos ni necesario ni conveniente aburrir a nuestros lectores con una detallada genealogía de la corrupción en la Costa del Sol, indudablemente familiarizados ellos cuando no directamente afectados con burbujas especulativas de bienes inmuebles, recalificación de suelos, crisis hipotecarias y toda aquella terminología que ha saturado, durante los últimos años, el léxico de los medios de (in)formación de masas. Ya cuando la dictadura, agónica, daba sus últimos coletazos, el cine policíaco y negro español demostró su capacidad para recrear problemáticas, si bien universales, visiblemente adscritas a la Historia española reciente. La caja 507 es la segunda aportación al noir hispano, tras la estimulante Todo por la pasta (1990), de Enrique Urbizu, un director cuyos primeros chapoteos fílmicos tuvieron lugar en las enturbiadas aguas de la serie B, orgulloso siempre de su supuesta condición de modesto artesano, aun cuando sus proyectos más mimados dejan entrever una mirada sobre el cine y sobre el Hombre marcadamente personal. En una entrevista concedida al portal de streaming filmin.es, el cineasta vasco reflexionaba sobre la forma en que el  «cine negro te permite hablar de economia, de política, de sociologia, en definitiva, el movimiento verdadero del sistema, permitiéndote, además, hurgar en todo lo oculto. Creo que es una obligación del género que bucee en la sociedad que genera la película».


narrativa parsimoniosa sacudida
 por brotes de absurda violencia


La caja 507 es la crónica de la inmersión en las alcantarillas del Estado del Bienestar por parte de Modesto un pétreo y circunspecto Antonio Resines, apacible y honesto director de una sucursal bancaria que se embarca en una sombría búsqueda de justicia y honor al margen de la Ley. Su imparable descenso al Hades de la democracia española destapará una vasta e intrincada red de corrupción —que terminará por absorberlo e integrarlo en sus filas— en la que se hallan igualmente implicados grandes constructores, cargos municipales e incluso la maffia. El desarrollo de la trama es el vehículo más apropiado para emprender un recorrido sarcástico y demoledor por una geografía urbana y humana inmediatamente reconocible; el director traza el minucioso mapa de una sociedad que asiste impávida e impotente a las corruptelas cotidianas, de unos mass media controlados por intereses tan indiscernibles como tenebrosos, de una clase política supeditada a los designios del Olimpo Empresarial.  Lejos de ceñirse a los arquetipos estandarizados por los grandes maestros norteamericanos y europeos del género, el filme se desmarca de ellos para trabajar con un puñado de personajes notoriamente familiares para el espectador español.




El ritmo narrativo resulta sorprendentemente parsimonioso, sacudido por inesperados brotes de absurda violencia; en consonancia con ello, las interpretaciones de Antonio Resines, José Coronado, Goya Toledo, Sancho Gracia o Juan Fernández están marcadas por una contención que se quiebra en estallidos de incontrolable furia. Sin embargo, y tal vez debamos achacarle estos problemas a la escasa prolificidad fílmica de Urbizu, el relato cae, en ocasiones, en el ensimismamiento y en una estólida rigidez formal. Con todo, nos encontramos ante un esmerado y notable film noir que, aún a día de hoy, es un auténtico alegato en favor de un mainstream español capaz de romper con la dependencia, habitualmente cobarde y excesiva, de sus principales fuentes e influencias.


Ignacio Pablo Rico


España, 2002. Director: Enrique Urbizu. Guión: Enrique Urbizu y Michel Gaztambide. Fotografía: Carles Gusi. Música: Mario de Benito. Intérpretes: Antonio Resines, José Coronado, Goya Toledo y Dafne Fernández.

Esta crítica de La caja 507 forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.

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