Cine negro español: Celda 211 (2009)


Malamadre, antihéroe y antivillano, bronco Emperador del Submundo, evoca muchos de los caracteres concebidos por Sam Peckinpah

Turbia dimensión sociopolítica

Tres tristes trabajos casi más raros que fallidos  hicieron falta para que el fuerte sustrato teórico del antaño escritor cinematográfico Daniel Monzón germinara en sólido talento cinematográfico. Carpenteriano irredento y siempre leal y aguerrido defensor de las posibilidades del cine de género en sus múltiples formulaciones, no deja de resultar conmovedor que su cuarto largometraje se haya convertido en un clásico instantáneo del cine carcelario. Pero Celda 211 es más que un thriller de indudable potencia visual y giros imprevisibles; mucho más que el trabajo conjunto y magnífico de actores secundarios que otorgan verismo, corporeidad y vigor a las escenas de masas y al sucio entorno físico del filme. 


Monzón pone el dedo en la llaga y presiona...


Por encima de sus muchos aciertos, dos hallazgos magnifican el estupendo acabado de la película: en primer lugar, nos encontramos ante la más audaz e incómoda elaboración de un discurso político que el cine industrial español haya dado en la última década; la valiente vivisección de un sistema corrupto y pútridamente jerarquizado, con una tenebrosa capacidad de regeneración, deshaciéndose de cualquier coyuntura moral a la hora de luchar por su perpetuación. El valor de un alma es siempre proporcional a su peso político: la inclusión en la intrincada trama carcelaria de un conjunto de presos pertenecientes a la banda terrorista ETA es una intrepidez prácticamente insólita en nuestro cine reciente. 

Monzón no se contenta con poner el dedo en la llaga, sino que presiona y espera a que comiencen a supurar repulsivos y nauseabundos fluidos. Ajeno a cualquier vulgar pretensión alegórica, el entorno carcelario se erige, de esta forma, en un sórdido microcosmos que deviene en lúcido estudio de las relaciones de liderazgo y poder en los grupos humanos; el genuino y crudo diagnóstico de un sistema capaz de estrangularnos sin pestañear si, en algún momento, ve peligrar su marmórea integridad. Como bien señalaba Enrique Pérez Romero en Miradas de cine (nº92, noviembre de 2009): «es el propio sistema el que te empuja hacia sus márgenes, obligándote a ponerte en su contra y eliminándote después si lo estima oportuno para su supervivencia.»





El otro gran pilar sobre el que se sustenta este consistente thriller no es sino Malamadre, antihéroe y antivillano, bronco Emperador del Submundo,  un outsider de moralidad auténticamente ambigua algo que agradecemos en nuestra era de antihéroes de cartón-piedra que no son, en realidad, más que gruñones de buen corazón, tanto que evoca muchos de los caracteres concebidos por el irremplazable genio de Sam Peckinpah. Un feroz generador de violencia, asesino letal y líder legal, despiadado y extrañamente tierno. La caracterización de Luis Tosar ya ha hecho historia: una transformación  llanamente genial, la creación de un hábil profesional entregado en carne y espíritu a su personaje.

En definitiva, y pese a ciertas asperezas pensemos en esos flashbacks pretendidamente reveladores que terminan por resultar insustanciales y redundantes, nos hallamos frente a un ejercicio de alta precisión narrativa, cuya turbia dimensión sociopolítica la convierte en una de las narraciones más incómodas y necesarias, en un panorama cinematográfico tan (auto)complaciente como el nuestro del último cine comercial español.

Ignacio Pablo Rico


España, 2009. Director: Daniel Monzón. Guión: Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón. Fotografía: Carles Gusi. Música: Roque Baños. Intérpretes: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem.

Esta crítica de Celda 211 forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.




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