Perdida. Gillian Flynn


Gillian Flynn somete a juicio las relaciones de pareja en este thriller

La novela del año, a decir de muchos

“Novelas no verlas” decían antiguamente los hombres, condenando la lectura como vicio puramente femenino. Este dicho hacía visible una de las contradicciones más importantes de la literatura, ya que eran las mujeres quienes más leían, en un espacio  —el de la cultura— prácticamente monopolizado por los hombres. Y eran ellos los que retrataban sus voces, sus maneras de pensar, practicando así una doble impostura: el engaño propio de cualquier creación literaria, y además, la suplantación, ya que ponían en boca de personajes femeninos lo que no estaba escrito por los mismos.

Cualquiera que se pasee por las librerías podrá comprobar que esos tiempos han quedado atrás, pues ahora contamos con una nutrida nómina de autoras capaces aportar un punto de vista singular y diferenciado. Y no solo eso: es evidente que en la actualidad, gran parte de los best sellers los escriben mujeres. Como Gillian Flynn, que con Perdida ha aportado, a decir de muchos, la novela del año, con más de dos millones de lectores en Estados Unidos.



…como desconocidos
 que se la tuvieran jurada



No nos haremos eco aquí y ahora de los innumerables elogios que ha recibido la escritora norteamericana; sería el cuento de nunca acabar. Invitamos a los más curiosos a que se sorprendan, haciendo una sencilla búsqueda en Google. A buen seguro, encontrarán razones suficientes para considerar a Gillian Flynn. Lo que sí proponemos es una lectura detallada de esta obra, para desvelar sus resortes y las claves de su éxito.

En efecto, lo que más sorprende de Perdida es su extremada sencillez. La autora se basta con dos personajes que aportan sendas voces narrativas para componer un thriller que se lee con impaciencia. El punto de partida nos implica en una acción a la que ya no se puede poner freno, cuyas consecuencias se intentarán evitar a la desesperada: Amy y Nick son un joven matrimonio que anda por la treintena y van a celebrar su quinto aniversario. Cuando él se quiere dar cuenta, Amy ha desaparecido sin dejar rastro. Además, hay signos de violencia: desorden, restos de sangre en el suelo… Puede que otros autores, partiendo de esta premisa, recurrieran a las deslumbrantes investigaciones de la policía científica, pero Gillian Flynn prefiere centrarse en la pareja protagonista, en sus testimonios aportados mediante una cercana y cómplice narración en primera persona, para así diseccionar habilidosamente el verdadero misterio: la vida en pareja, y profundizar en dos personajes que, aún viviendo juntos, siguen siendo desconocidos el uno para el otro.

Así, sin cartas en la manga —aunque deparando sorpresas—, y sin recurrir a rebuscados giros argumentales —la acción transcurre imparable y fluida—, Flynn compone una novela de creciente tensión narrativa. Y confía en dos personajes —marido y mujer— que llevan sobre sus espaldas el peso de la función. Y es la solidez de ambos personajes uno de los mayores aciertos de la novela. Hasta tal punto los humaniza la autora que los hace trascender los pequeños detalles para casi convertirlos en arquetipos. De hecho, sus dotes para la observación psicológica hacen que tanto Amy como Nick resulten curiosamente cercanos y familiares, que podamos ponernos fácilmente en su lugar, y hasta sentirnos identificados con ellos.

Amy proviene de una familia armoniosa; sus encantadores padres se adoran el uno al otro, y siempre le han dado cariño. Es muy atractiva y brillante, y siempre hay gente dispuesta a seguirla. Pero aunque no le guste admitirlo, es una mujer exigente a la que no es difícil decepcionar, y aunque no lo quiera, tiende a sentirse insatisfecha. Nick proviene de una familia más complicada, y le cuesta trabajo expresar sus sentimientos, quizás porque su padre, un misógino empedernido, no le dio el mejor ejemplo posible. La rutina y la ansiedad por haber perdido el empleo van haciendo mella en él, que cada vez es menos atento con Amy y está más centrado en sí mismo. Hasta tal punto de que ya no es capaz de tomar la iniciativa para satisfacer sus deseos. Además, muchas veces cuando llega a casa, no se siente bienvenido. Sin darse cuenta de cómo ni porqué, los dos han pasado a comportarse como desconocidos que se la tuvieran jurada… Como vemos, la fuerza de estos dos personajes consiste en que cualquiera de nosotros, en mayor o menor medida, podríamos vernos reflejados en ellos. Quien sea inocente que tire la primera piedra…

En definitiva, Gillian Flynn ha demostrado tener una voz genuina, capaz de adentrarse tanto en los pensamientos de ella como en los de él. Y gracias a esa voz, en la que brilla la intuición, somete a juicio las relaciones de pareja, dejando constancia de una habilidad que cala hondo, que apela a nuestro interior con dedo acusador, obligándonos a replantearnos nuestros comportamientos. Lo mejor es que cada cual lea, se emocione y sufra con la historia de Amy y Nick. Y que después saque sus conclusiones. Porque, ya se sabe, la letra con sangre entra.

Mondadori, 2013
David G. Panadero
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