Guía del buen ladrón. Ámsterdam. Chris Ewan


Rubias fatales, turbios policías, mucha acción, continuas sorpresas y humor negro a paletadas


Ironía y humor negro

Charles E. Howard tiene una doble vida. Por un lado es un famoso escritor de novelas policíacas, y por otro lado es un reputado ladrón. Al principio de la novela se encuentra en Amsterdam, y mientras brega con un enorme agujero que ha descubierto en la trama de su última novela, un desconocido le ofrece lo que aparentemente es un par de robos sin especiales dificultades. Pese a sus reticencias iniciales, y tras llevar a cabo la operación demandada, se crea una vorágine de asesinatos, que apuntan a los oscuros orígenes del pedido, que además resulta incomprensible, pues el objeto del robo son un par de figuritas de monos, sin aparente valor. Pero las circunstancias obligan al novelista-ladrón a resolver una situación aparentemente  incomprensible, ya que su vida y libertad está en juego. Historia trepidante, en la que aparecen elementos clásicos de la novela negra: rubias fatales, turbios policías, y una trama misteriosa, que afecta a poderosas empresas neerlandesas. Y todo esto contado con mucha acción, continuas sorpresas, ironía y humor negro a paletadas, y unos diálogos en la mejor tradición del género. No hay que perderse las charlas entre el protagonista y su agente literaria, que está en Londres y a la que además no conoce personalmente en las que discuten sobre cuitas novelísticas y acerca de las vicisitudes de la acción. Una novela que no hay que perderse.

La Factoría de Ideas, 2013
José María Sánchez Pardo

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