Don de lenguas. Rosa Ribas y Sabine Hofmann


La descripción de un ambiente, de una época —Barcelona, 1952— y de sus gentes es fantástica

Corrientes subterráneas

La aparición en su domicilio del cadáver de Mariona Sobrerroca lleva a la novata cronista de sociedad de La Vanguardia, Ana Martí, a interesarse por los pormenores de una muerte, que tanto por la importancia de la difunta perteneciente a la alta burguesía como por los momentos que se viven en Barcelona en los días previos a la celebración del Congreso Eucarístico de 1952 resulta de lo más atractiva, lo que lleva a las autoridades a una investigación en la que se pretenden rápidos y concluyentes resultados. La investigación policial la dirige el inspector Isidro Castro de la Brigada de Investigación Criminal, un duro pero hábil investigador con el que tendrá que bregar la esforzada periodista. Las diferencias en las explicaciones sobre los hechos llevan a Ana a pedir la colaboración de una familiar, la filóloga Beatriz Noguer, para ayudarla a desentrañar un material escrito. Las vicisitudes de la investigación, por las ramificaciones y actores que empiezan a surgir, ponen en peligro a nuestras esforzadas heroínas, que tendrán que capear las luchas internas entre facciones del poder político y económico de la ciudad. La novela lleva a cabo una minuciosa descripción del desarrollo de la investigación, y muestra espléndidamente los cambios a los que se ven sometidas las protagonistas al verse involucradas en un juego tan peligroso. Además la descripción de una época y sus gentes es fantástica, pues nos muestra las corrientes aparentes, pero también las subterráneas que se movían entonces, teniendo en la galería de personajes que aparecen en sus páginas uno de los mayores logros. Una estupenda historia.

Siruela, 2013
José María Sánchez Pardo

Publicar un comentario en la entrada