Cine negro español: A tiro limpio (1963)


El surgimiento de un cine popular, de carácter documental, rodado en escenarios naturales y que describe toda una geografía urbana del delito y del crimen

Clara vocación de diferenciación


Inspirado en las andanzas de dos famosos guerrilleros anarquistas, “Quico” Sabaté Llopart y Josep Lluis Facerías, Francisco Pérez-Dolz debuta en la dirección de largometrajes en 1963 con una obra maestra, epítome del cine negro barcelonés, A tiro limpio, después de haber  sido considerado uno de los mejores ayudantes de dirección de la época, precisamente en películas que ya se proponen como lo más granado del cine policíaco de los 50-60: desde Apartado de Correos 1001 (Julio Salvador, 1950) a Los atracadores (F. Rovira Beleta, 1961), pasando por El cerco (Miguel Iglesias, 1955) película que también se plantea  a la “sombra” del maqui Sabaté o Manos sucias (De la Loma, 1957).


adaptándose al Hollywood moderno
sin perder de vista la nouvelle vague


El comienzo del film, tanto en los títulos de crédito (dibujos de armas de fuego y disparos metaforizados en gráficas líneas rectas), como en ese plano secuencia inicial (punto de vista de una cámara situada en el interior del coche de los atracadores protagonistas de nuestra historia dispuestos a ponerse en marcha delictiva), denota una voluntad estética que manifiesta una clara vocación de diferenciación con el cine policíaco realizado hasta ese momento en España. Por un lado, porque Pérez-Dolz aborda su película sin coartadas intelectuales o pretensiones autorales (como, por otra parte, sí harían directores que continuaron esta tradición del thriller catalán: Bigas Luna, Gonzalo Herralde, Vicente Aranda), respetando todas las convenciones genéricas; y, por otro, contribuyendo al surgimiento de un cine popular, de carácter documental, rodado en escenarios naturales y que describe toda una geografía urbana del delito y del crimen. Sobre todo si se compara con el cine mesetario, que apuesta por el ruralismo véase la, por otra parte, excelente Surcos (José Antonio Nieves Conde, 1951) y que se acoge a otros modelos cinematográficos mejor valorados por la crítica dominante del momento: frente al neorrealismo italiano de la película citada de Nieves Conde, se propone una lectura “moderna” del cine de Hollywood, en la línea contemporánea de la nouvelle vague, y de cierto policíaco francés representado por Jose Giovanni.

Relato nihilista, áspero y rabioso, más próximo a la crónica de sucesos propia de revistas como El caso, que a los influyentes novelistas del género negro norteamericano, esta grandísima película como otras que se nutrieron de la misma raíz argumental anarquista: la ya citada El cerco o Metralleta Stein (De la Loma, 1974) se distancia, sin embargo, de toda esa carga política que se manifiesta inseparable de los verdaderos guerrilleros libertarios que sirven de modelo a los protagonistas, centrándose en la elaboración de un relato de género que trata de la lealtad entre figuras de la derrota y el descalabro vital. Empero, si uno sabe escuchar y mirar, descubrirá ciertos arañazos en el relato, pequeñas desgarraduras (diálogos, gestos, miradas,…), indicios y huellas de que esos personajes grises y tensos, son la sombra alargada de una herida profunda que se duele a tiro limpio.

Esta película es un capítulo crucial para esa inédita, verdadera y anómala historia del cine español que parece, a cada momento, más difícil de escribir.


Andrés Peláez Paz


España, 1963. Director: Francisco Pérez-Dolz. Guión: Miguel Cussó, Francisco Pérez-Dolz y José María Ricarte. Fotografía: Francisco Marín. Música: Federico Martínez Tudó. Intérpretes: José Suárez, Luis Peña, María Asquerino y Carlos Otero.

Esta crítica de A tiro limpio forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.

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