Cine negro español: Los atracadores (1961)


En la novela original, Tomás Salvador recoge sus experiencias como policía. Barcelona, tensión creciente, violencia, atracos...


Inquietud, Violencia, Muerte


Un verano en Barcelona tres jóvenes llevan a cabo varios golpes y no dejan ninguna pista, se les conoce como “La banda de los corteses”, porque se despiden dando las gracias. Son muy distintos y les animan motivos diferentes. “El señorito”, estudiante de derecho e hijo de un importante abogado, es el cerebro, busca nuevos retos; “el chico Ramón”, obrero en una fábrica del Paralelo y aspirante a jugador de fútbol de éxito, encuentra dinero fácil; y al "Compare cachas”, que vive en la calle y se dedica a trapichear, le gusta fantasear con las armas y los gángsters de las películas (hablan de Chicago años 30 de Nicholas Ray y se ve en un cine Atraco perfecto de Stanley Kubrick y Jim Thompson). Los tres consideran que “la vida es tan aburrida”.


reflejo de una época,
 de unas situaciones


Proyectada en el Festival de Berlín en 1963, donde censuraron las secuencias finales, Francisco Rovira Beleta dirige y escribe el guión, contando con un buen reparto, el francés Pierre Brice para dar vida a “El señorito”, Manuel Gil como “el chico Ramón” y Julián Mateos como “el Compare cachas”, además de la también francesa Agnès Spaak como la hermana de Ramón. Justo después rodaría los dramas flamencos Los Tarantos y El amor brujo, ambas candidatas a los Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, probablemente, sus dos filmes más famosos. Aunque el interés de Rovira Beleta por el género negro había comenzado con Hay un camino a la derecha y El expreso de Andalucía y seguiría en 1986 adaptando Crónica sentimental en rojo de Francisco González Ledesma, Los atracadores es una película excepcional.

Dividida en tres partes: “Inquietud, Violencia, Muerte”, se basa en la novela homónima de Tomás Salvador, que recoge hechos reales de su experiencia como policía. La ciudad de Barcelona y los ambientes cotidianos de los tres protagonistas reflejan la tensión creciente, la violencia y los atracos están muy bien rodados en un estupendo blanco y negro, y en todo momento te mantienes atento a la pantalla. Uno de los pocos fallos es, quizás, cierto tono moralista que adopta el abogado, como esta advertencia: 

“Era sólo un muchacho. Otros muchachos, quizás nuestros propios hijos, se están convirtiendo en asesinos sin que lo sepamos evitar o sin que ni siquiera nos demos cuenta.” Aunque ya sabemos que el crimen no compensa, también sabemos que el dinero “en cantidad se gana siempre de otro modo”.

En la parte final podemos escuchar esta reflexión: “Ensalzando al rebelde, al hombre armado, hemos conseguido que en la mente de esos muchachos cualquier agresión se convierta en un acto de rebeldía, de heroísmo.” Para quien no la haya visto puede suponer un auténtico descubrimiento, cine negro excepcional como reflejo de una época y de unas situaciones sociales, y excepcional en cuanto a la acción y los atracos.


Juan Salvador López


España, 1961. Director: Francisco Rovira Beleta. Guión: Manuel María Saló y Francisco Rovira Beleta. Fotografía: Aurelio G. Larraya. Música: Federico Martínez Tudó. Intérpretes: Manuel Gil, Pierre Brice, Julián Mateos y Agnès Spaak.

Esta crítica de Los atracadores forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.


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