Cine negro español: Éxtasis (1995)


Los jóvenes protagonistas de Éxtasis no se conforman con soñar despiertos y pasan a la acción. A delinquir


Varias películas de los años 90 dibujaban una juventud nihilista fascinada por la violencia en una búsqueda de sensaciones fuertes. Éxtasis parecía apuntarse a esta corriente pero adquiría su personalidad propia al convertirse en una crítica de la obsesión por el dinero y el ascenso social: los protagonistas no eran chicos de buena familia que han perdido los valores por exceso de comodidades materiales, sino jóvenes de clase social media baja sin expectativa de futuro a los que la sociedad capitalista condena a una especie de suplicio de Tántalo al ofrecerles continuamente sueños de lujo y ostentación a la vez que les cierra cualquier puerta que les permita acceder a ellos; una situación bastante semejante a la de los personajes de Barrio de Fernando León, que se estrenaría pocos años después. En Éxtasis, sin embargo, la rabia de los jóvenes vence a la anestesia producida por el consumismo y los chicos, deciden no limitarse a soñar y pasan a la acción, es decir, comienzan a delinquir.


vibrante relato de tensiones familiares,
 psicológicas y sociales


No es precisamente casual que sus delitos no tengan como víctimas a desconocidos sino a miembros de sus propias familias, puesto que la película gira en torno a la orfandad, uno de las temas más recurrentes en el cine español: los tres personajes centrales, dos chicos y una chica, han sido o al menos se sienten abandonados por sus padres, por lo que su ira no tiene como objetivo a las clases adineradas en general, sino que se trata de una venganza personal bajo la que, en realidad, se esconde un deseo de conseguir la atención de sus progenitores. La ambivalencia de sus sentimientos, en los que se mezcla la necesidad desesperada de cariño paternal con la rabia de no poder conseguirlo, se evidenciará cuando uno de los dos muchachos (Rober, interpretado por Javier Bardem) se hace pasar por el otro para ganarse la confianza del padre de este último, un rico empresario teatral. Rober consigue pasar de esta forma al otro lado y ser hipnotizado por los cantos de sirena del éxito social: dinero, lujo, casas elegantes, drogas, mujeres y un trabajo de prestigio en el mundo artístico. El joven se vuelve consciente de su condición de ladronzuelo de poca monta y duda entre rendir sus ideales ante las comodidades que le rodean o ser fiel a su mundo anterior y volver con sus amigos, menos inteligentes que él y a los que su falso padre considera como un lastre del que es necesario liberarse para el ascenso social; pero la posible vuelta a las andadas no sería ya como carne de cañón que sólo puede acabar en manos de la policía sino como delincuente de guante blanco y de éxito. A este conflicto, ya de por sí poderoso para sustentar una narración, se suma el de la usurpación de personalidad; Rober se está haciendo pasar por su mejor amigo, que ve como le roban por segunda vez su padre y su vida. El enfrentamiento entre los dos está servido.




Este vibrante relato de tensiones familiares, psicológicas y sociales, un tanto malogrado por un desenlace ingenuo y poco verosímil, es la mejor muestra del talento de Mariano Barroso, un director que, con esta película y la anterior, su prometedora opera prima Mi hermano del alma, de temática similar, parecía llamado a ser un gran nombre del género negro español durante esos años; unas expectativas que no fueron cubiertas por sus trabajos posteriores.


José Antonio López (Jalop)


España, 1995. Director: Mariano Barroso. Guión: Mariano Barroso y Joaquín Oristrell. Fotografía: Flavio Martínez Labiano. Música: Bingen Mendizábal. Intérpretes: Javier Bardem, Federico Luppi, Silvia Munt y Daniel Guzmán.

Esta crítica de Éxtasis forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.

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