Cine negro español: El extraño viaje (1964)


El extraño viaje conjuga el ideario rural de la España profunda con la retórica del gótico más clásico, ejemplificado en ese caserón...


Violencia carpetovetónica


Todavía está por llegar el estudio que a) resuelva si alguna vez hubo un verdadero gótico cinematográfico español y b) si fue así, delimite las señas de identidad del mismo. Hasta entonces, caben, al menos, unas pocas certezas: que el cine español ha desaprovechado, en general, el potencial que le ofrece la historia negra de su país a la hora de visualizar sus crímenes (en contraposición, por ejemplo, a cinematografías como la francesa o la italiana) y que dicha historia se encuentra inevitablemente cruzada por el imaginario que el maestro Francisco de Goya desplegara para sus Pinturas negras (1820-1823) y sus Caprichos (1797-1799): violencia sobre fondo negro, caótica, mal o directamente no planificada; violencia bárbara con sabor a ajo, a tintorro, a fondo de tinaja; violencia carpetovetónica, en definitiva. Si el gótico supone, como afirma Roberto Cueto, la irrupción de un pasado que se creía muerto y enterrado en un presente al que amenaza con contaminar y emponzoñar, el pasado que acecha en el genuino gótico español, como una fuerza atávica que impide a los personajes vivir el presente moderno, debería beber de esta fuente primigenia.


el tiempo, 
detenido en ese caserón


No son muchos los títulos de nuestro cine negro o en general de cualquier género con crimen de por medio que han invocado, con plena autoconsciencia de ello, el espíritu del maestro aragonés El techo de cristal (1971) La semana del asesino (1972), Una vela para el diablo (1973) o incluso ¿Qué he hecho para merecer esto? (1984). De entre ellos sobresale El extraño viaje (1964), cuasi esperpento de Fernando Fernán Gómez que a punto estuvo de dormir el sueño (eterno) de los justos por obra y gracia de la censura. Y no es de extrañar. En su película que surge como idea de Berlanga, según el llamado “Crimen de Mazarrón”, en Murcia Fernán Gómez identifica ese pasado gótico, que inmoviliza a los hermanos interpretados por Jesús Franco y Rafaela Aparicio, pero también a la mayor parte del pueblo esa muchacha que por fin consigue tomar el autobús e iniciar su propia huida hacia adelante, con la España rancia y apolillada contemporánea a la producción del film. Esa España del velo negro y de las calles empedradas, aleccionada desde el poder y tan bien personificada en la construcción, visual y psicológica, del personaje de Ignacia.

Pero resultaría reduccionista e injusto, además de equivoco, afirmar que El extraño viaje es, sobre todo, un relato político. Si en algo destaca la película de Fernán Gómez es en la habilidad con que su dirección y el afinado guión de Pedro Beltrán y Manuel Ruiz Castillo conjugan el ideario rural de la España profunda con la retórica del gótico más clásico, ejemplificado en ese caserón que se alza en el centro del pueblo, espacio que parece detenido en el tiempo y por el que deambulan los fantasmas familiares que nunca descansan. En esta singularidad, que bebe de una tradición ajena para llevarse la propuesta a un terreno propio, radica la esencia del genuino (y nunca del todo desarrollado) cine negro español, del que El extraño viaje es uno de sus escasos representantes.


Rubén Sánchez Trigos


España, 1964. Director: Fernando Fernán Gómez. Guión: Manuel Ruiz Castillo y Pedro Beltrán. Fotografía: José F. Aguayo. Música: Cristóbal Halffter. Intérpretes: Carlos Larrañaga, Lina Canalejas, Tota Alba y Sara Lezana.

Esta crítica de El extraño viaje forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.


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