Cine negro español: El crack (1981)


El público quedó asombrado y aplaudió enormemente la actuación de Alfredo Landa en El crack, una de las películas más sobresalientes de su dilatada carrera



Café, cigarrillos y bocatas de calamares

Es fácil suponer el desconcierto de aquellos que conocían el nombre del actor que iba a interpretar el papel de Germán Areta. ¿Alfredo Landa? Estás loco... Pocos creían en la capacidad de este navarro, bajito, histrión, especializado en papeles cómicos (aunque desde El puente, en 1977, su carrera había empezado a ganar prestigio, pues a partir de ahí los nuevos personajes se alejan con un perfil más dramático de los que había interpretado anteriormente) para meterse en la piel de un detective privado, otrora policía, con aroma a Bogart y bigote incluido, capaz de trabajar veinticuatro horas seguidas a base de café, cigarrillos y un bocata de calamares.           
            
Me imagino a José Luis Garci (Madrid, 1944) empecinado en esta elección, muy seguro de ella, explicándole a sus colegas que Landa era la persona idónea para protagonizar El crack, quizá porque ya lo había dirigido en Las verdes praderas comedia que pone en solfa los valores y estilo de vida de la clase media española y columbraba la variedad de registros que podía llegar a alcanzar (Los santos inocentes de Mario Camus o El bosque animado de José Luis Cuerda son posteriores), o quizá también porque la misma tarde que se conocieron, unos diez años antes, se fueron juntos al campo del Gas para ver boxear a Urtain.       
            

homenaje a la literatura
 y al cine negro norteamericano



En alguna entrevista, Landa confiesa que al estrenarse el film temía que le pasara lo mismo que a López Vázquez en Peppermint Frappé (por cuya interpretación Chaplin dijo que era el mejor actor del mundo), es decir, que nada más aparecer en la pantalla el público empezara a reírse. Por fortuna eso no ocurrió. La gente que acudió a las salas quedó asombrada y aplaudió enormemente su actuación, y todavía hoy se sigue considerando una de las más sobresalientes de su dilatada carrera, compuesta por unas ciento treinta películas.




Escrita por el propio Garci y Horacio Valcárcel su coguionista habitual, El crack es un homenaje a la literatura y al cine negro norteamericano, intención que resulta visible desde el comienzo con esa dedicatoria a Dashiel Hammett, y constituye una rara avis dentro de la irregular y melodramática  filmografía del director, ganador de un Oscar en 1982 por Volver a empezar. Su argumento es bastante sencillo: Germán Areta es contratado para descubrir el paradero de una menor. Ayudado por Cárdenas, raterillo interpretado por Miguel Rellán, se verá inmerso en el lodazal de la prostitución de lujo y de las altas finanzas, y aquellos delitos que parecían sepultados por la losa del tiempo empezarán a aflorar en la superficie poniendo en peligro su vida.

Dirigida de forma clásica, haciendo un uso magistral del tempo narrativo, con una hermosa fotografía que nos muestra un Madrid americano (ya decía Umbral que la Gran Vía miraba a Nueva York o a Chicago), envuelta por las notas musicales de Jesús Gluck y con algunos secundarios de lujo –José Bódalo, Manuel Tejada–, los fotogramas de El crack conforman una de las mejores películas del género y de nuestro cine en general. Y en este podio también incluyo su segunda parte.        


Lorenzo Rodríguez Garrido


España, 1981. Director: José Luis Garci. Guión: José Luis Garci y Horacio Valcárcel. Fotografía: Manuel Rojas. Música: Jesús Gluck. Intérpretes: Alfredo Landa, María Casanova, Manuel Tejada y José Bódalo.

Esta crítica de El crack forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.


Publicar un comentario en la entrada