Cine negro español: Atraco a las tres (1962)


Atraco a las tres bebe tanto del cine negro hollywoodiense como del neorrealismo italiano, desembocando en la sátira y la picaresca


Cine negro, sátira y picaresca


El neorrealismo italiano ha mostrado a menudo a Hollywood como un espejo distorsionador de la realidad. En películas como El ladrón de bicicletas o Bellísima, el Hollywood de los años 40 aparece como una industria productora de modelos de vida lejanos e ideales que no tienen cabida en la realidad de la Italia de posguerra. Las películas italianas de la época contrastaban el modo de vida de las grandes estrellas y los personajes de la gran pantalla con la mísera realidad de un país destrozado por la guerra, cuestionando la validez de un cine tan alejado de la realidad. De esta manera, el cine italiano creó una realidad cinematográfica alternativa, alejada del glamour del cine negro y el melodrama. Atraco a las tres se sirve asimismo de este modo de interpretar el cine y a Hollywood  mismo para realizar una comedia que pone en entredicho la “realidad” holywoodiense en clave de humor, participando tanto del cine negro como de la sátira y la picaresca.


Celuloide años 40 /
 España franquista años 60


José Luis López Vázquez, encargado de una sucursal de banco madrileña, decide dar un golpe en la misma, cansado de las penalidades que conlleva una vida sin ahorros ni futuro. El resto de trabajadores del banco deciden pronto asociarse con él, pasando de unas exigencias y sueños más o menos realistas el famoso billete de mil en la cartera de Manuel Aleixandre a una quimera de lujos digna de una producción de Hollywood pisos en la playa, coches de lujo. Para atracar el banco, los protagonistas organizan un simulacro más digno de una película americana que de un atraco real. La simulación de tópicos y personajes del género negro en versión cañí  —Gracita Morales como femme fatale, la planificación del robo comiendo churros, las pistolas de juguete, las medias de mala calidad para cubrirse sustenta la sátira, que se genera precisamente del contraste de unas realidades tan diferentes como son la del mundo del celuloide de los años 40 y las producciones de cine negro y la España franquista de los 60. Los personajes mismos se involucran poco a poco a lo largo de la película con esta simulación cinematográfica que ellos mismos producen: la referencia al cine noir es constante. Gracita Morales se disfraza de “atracadora”: “¿Es que no vas al cine?”, espeta a Manuel Aleixandre cuando éste le pregunta por su cambio de vestimenta; Aleixandre y Alfredo Landa deciden unirse a la banda después de ver una película, y el primero argumenta al segundo que para que te cojan hay que tener “cara de atracador”. La inmersión de los personajes en su papel de atracadores de Hollywood llega a su cúlmen cuando éstos desarrollan un estrambótico miedo a ser atrapados por la policía cuando ni siquiera han cometido aún el delito.

Atraco a las tres supone una divertida revisión de los tópicos del cine negro y, en consecuencia, una historia del cine dentro del cine. En este caso, de la influencia del Hollywood de la época dorada en las mentes de unos humildes trabajadores de Madrid. El cine de género negro se revela incompatible con la sociedad española, lo que sirve de aliciente para una parodia de sus personajes típicos a través de los reyes de la comedia patria. 

Virginia Romero


España, 1962. Director: José María Forque. Guión: Pedro Masó, Vicente Coello y Rafael j. Salvia. Fotografía: Alejandro Ulloa. Música: Adolfo Waitzman. Intérpretes: José Luis López Vázquez, Gracita Morales y Manuel Alexandre.

Esta crítica de Atraco a las tres forma parte del dossier sobre "Cine negro español" que ha elaborado Equipo Prótesis. Dicho dossier fue publicado en papel, dentro de la revista Prótesis nº7, aparecida en primavera de 2012, dedicada a indagar en los orígenes de la novela negra española. Los interesados pueden pedir su ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.
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