Storytelling. Christian Salmon

Contándonos historias: confiemos en los mercados, en la supuesta eficiencia de los alemanes. ¿Para qué elaborar discursos si con un eslogan es suficiente?


      


La sociedad de la imagen ha ido reduciendo paulatinamente el contenido del discurso de los políticos a la mínima expresión; los programas electorales ya no se explican, "no interesan", según los medios de comunicación dominantes, y se han visto reducidos a eslóganes cada vez más vacíos. Los líderes, temerosos de perder el apoyo de uno o de otro grupo empresarial, evitan lo más posible los discursos ideológicos y los sustituyen por la elaboración de un personaje mediático. Esta es la tesis de Storytelling, un sintético libro del francés Christian Salmon


suena muy bien
 y eso es lo que cuenta


Esta tendencia tiene su origen, como no, en el mundo empresarial americano; de hecho hace ya años que es raro ver anuncios que nos expliquen las bondades de ningún producto. La publicidad prefiere contarnos historias y vender actitudes y estilos de vida (en este punto el libro se acerca mucho a la tesis del famoso No logo de Naomi Klein) y esa es la opción que están siguiendo los líderes mundiales, ya no solo en los negocios sino también en la política.

Por ejemplo, es fácil pensar que George Bush jr. no se convirtió en presidente de USA mediante ninguna propuesta política sino vendiendo su historia como ex-playboy y cristiano renacido, de la misma forma que Obama ha logrado sus dos victorias electorales sobre la base de una anécdota, ser el primer presidente negro de la Casa Blanca, y un eslógan, yes, we can, cuyo significado nunca se molestó en aclarar pero que suena muy bien, y eso es lo único que cuenta. 

Storytelling pone mucho énfasis, como es lógico dado el origen de su autor, en cómo la política francesa se sumergió hasta el cuello en esta nueva tendencia en las elecciones presidenciales de 2007 con el enfrentamiento entre el ya ex-presidente Sarkozy y la líder socialista Segolène Royal, ambos con un discurso tan grandilocuente como vacío y por lo tanto perfectamente amoldable a los intereses y vaivenes de los grupos empresariales y mediáticos del país en cada momento. Difícilmente se te puede acusar de traicionar tu programa político para acomodarlo a los intereses de las clases dominantes, que te están apoyando desde la prensa que controlan a su antojo, si nunca has tenido un programa político; el storytelling permite a nuestros dirigentes hacer hoy lo contrario de lo que hacían ayer o de lo que dicen hoy mismo.

Hasta Mariano Rajoy en España protagonizó en su momento un patético intento de subirse al exitoso carro del storytelling con aquella niña con la que intentó ganar las elecciones de 2008; el fracaso fue notable pero no está ocurriendo lo mismo con los nuevos mitos mediáticos que nos están vendiendo: la famosa confianza de los mercados, la supuesta eficiencia de los alemanes o los todavía más presuntos derroches de gasto público en España son un muy bien urdido storytelling con personajes definidos de forma tan esquemática como efectiva (la maestra estricta Merkel, los alumnos aplicados que hacen sus reformas neoliberales) dispuestos para que los medios de comunicación conviertan unas cuantas manipulaciones en dogma de fe y verdad incuestionable.

Península, 2008
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José Antonio López (Jalop)
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