Memoria de la inocente niña homicida. Isabel Camblor


Crónica intimista de una mujer poco común


Novela intimista con
crímenes de fondo


Pese a lo que pudiera sugerir su título, Memoria de la inocente niña homicida no es una novela negra. No al menos de forma ortodoxa, ya que en estas páginas, Isabel Camblor prefiere apelar a la intuición del lector, por medio de una trama que recurre a simbolismos y significados ocultos. No encontraremos, por tanto, un enigma criminal que sea desvelado —el título habla por sí solo—, ni tampoco una lección de sociología que nos conduzca a los sótanos de la ciudad.


el despertar sexual y…


Esta novela corta gana enteros observada como la crónica intimista de un personaje femenino, digamos, poco común: la inocente niña homicida, llamada Elena. Camblor centra su narrativa en presentarnos a este personaje, en torno al cual gira toda la narración, sin mayores excusas o justificaciones argumentales. Y podríamos concluir que se trata de una narración débil, en tanto que no se basa en grandes giros ni acontecimientos; antes bien, la autora se centra en Elena con los cinco sentidos para mostrarnos cómo experimenta, cómo siente, cómo percibe, y también para reconstruir sus asociaciones de ideas, sus corrientes de pensamiento, para encadenar sus recuerdos

La narración se abre con un episodio misterioso de la infancia de Elena —quizás el origen de su fijación por las muñecas, icono que recorre las páginas de forma soterrada y obsesiva— para pasar a contarnos su llegada a Madrid. Ciudad extraña, gentes extrañas, ambientes distintos. El despertar sexual de la adolescente y la aparición del crimen —podríamos decir que Memoria de la inocente niña homicida es una novela intimista con crímenes de fondo— nos llevará a situaciones abruptas e inesperadas que Isabel Camblor resolverá con una mirada esquiva. Y esta es la mejor baza de la novela: su resistencia a dar una explicación coherente o racional a aquellos hechos que no comprendemos, porque resultan literalmente inexplicables. En palabras de la autora:

¿Qué hacer cuando se siente lo que está prohibido sentir?

Estamos ante una de esas novelas que solo se comprenden desde la intuición, y que nos propone acompañar, durante algo menos de 200 páginas, a una chica singular. Discreta y solitaria, bella e intuitiva, aunque no demasiado inteligente… Lo mejor de este retrato psicológico es que rehúye las explicaciones mecanicistas, y plantea más preguntas de las que responde. Insistimos: no se trata de una novela que se ajuste a los cánones del género negro, pero podría despertar la curiosidad de todo aquel que quiera pasear durante unas horas con esa inocente niña homicida.

Pre-Textos, 2012
David G. Panadero
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