Me desperté temprano y saqué al perro. Kate Atkinson

Despiadado retrato de la Inglaterra actual con la sombra de un suceso antiguo no del todo resuelto


Con un estilo brillantísimo


Como en casos anteriores, una serie de historias aparentemente sin relación se van conjugando hacia un tronco común: Tracy Waterhouse, una policía jubilada, compra una niña a una prostituta toxicómana; Matilda "Tilly" Squires, una vieja estrella de las tablas inglesas, vive en un mundo alterado por una incipiente demencia, lo cual no le impide estar en los lugares más aparentemente inadecuados; Jackson Brodie, un detective privado anda buscando los orígenes familiares de una neozelandesa adoptada, y de paso resolver algunas cuestiones personales; y una serie de crímenes horrendos empiezan a castigar a las prostitutas de Leeds, y la sombra de una historia de hace treinta años, el caso Braithwate, cae sobre los diversos personajes de esta tragedia, lo cual llena de inquietud a viejos actores de aquel drama, nunca bien cerrado. Una historia que la autora nos va mostrando y escondiendo, que hace disecciones finísimas de actitudes y comportamientos, y que hace un despiadado retrato de la Inglaterra actual, que se remonta a hace treinta años. Pero a la vez el retrato es tierno, y de esa misma forma trata a la fantástica galería de personajes que nos ofrece en sus páginas. Papel fundamental juega la visión despiadadamente humana de los muchos policías que aparecen en el relato, a los que conoceremos como jóvenes y ambiciosas promesas, y que terminarán desencantados y cínicos. Y todo esto con un estilo brillantísimo, envolvente, en el que se va jugando con tiempos y personajes de una forma que va atrapando, hasta un final extraordinario. Una novela imprescindible.

Lumen, 2013
José María Sánchez Pardo
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