Los minutos negros. Martín Solares

En Los minutos negros hay demasiados policías, y además no salen especialmente favorecidos


Martín Solares, escritor de brújula


El mexicano Martín Solares debuta con Los minutos negros, una novela ambiciosa, como deberían serlo todas las primeras novelas. Ambiciosa, por querer dejar un testimonio de la realidad de su país, donde las guerras por el control del narcotráfico se cobran numerosas víctimas. Por plantear el sádico crimen de un periodista de "nota roja" —de sucesos, para entendernos—, cuya investigación nos llevará a reabrir el caso de varias inocentes asesinadas allá por finales de los 70. Y en tercer lugar, por hacer que sean dos policías, en dos tiempos distintos —el "Macetón" Cabrera en la actualidad y Vicente Rangel en el pasado— los que nos conduzcan a través de un misterio que más que aclararse, se enturbia...


siempre hay un momento
 para soltar puños


Hay escritores "de mapa" y escritores "de brújula". Los primeros son aquellos que no dejan un cabo suelto, y atenazan bien fuerte todas las implicaciones de la trama antes de sentarse a escribir la primera línea. Da la impresión de que Martín Solares se deja guiar más por su brújula, encontrando abundantes momentos de inspiración, y sorprendiendo y hasta descolocando al lector. En efecto, frente a la flema y contención de tantos autores de thriller, Martín Solares ofrece una novela que por momentos resulta imaginativa e inesperada, quizás por herencia del realismo mágico. El trabajo de los policías es minuciosamente detallado, y conocemos sus procedimientos, pero no faltan momentos de introspección de tipo onírico y humorístico que nos ayudan a conocerlos mejor.

También esa ambición de Martín Solares que comentábamos le lleva a practicar curiosos experimentos narrativos, tales como reunir en el plano de la ficción tanto a personajes imaginarios como a personajes históricos. Y será determinante la aparición de Alfonso Quiroz Cuarón (1910-1978), el padre de la criminología mexicana, que aparecerá como uno más en esta novela, ya anciano, dispuesto a esclarecer los hechos.

Los minutos negros es una novela donde hay muchos policías; quizás demasiados policías. Que además, no salen especialmente favorecidos. Los sobornos son nota común, el compañerismo es algo que se olvidó hace tiempo, y siempre encuentran el momento de soltar puños. No han faltado quienes han querido ver un paralelismo entre Los minutos negros y la serie de novelas dedicadas al Distrito 87 de Ed McBain.

Pero el contraste es evidente; McBain nos hablaba con tono amable de la policía norteamericana en los años 50, creando una galería de personajes entrañables a los que uno invitaría a tomar café. Los de Martín Solares son harina de otro costal. Pasen y lean:

En el medio policiaco, la primera impresión es la que cuenta, y Cabrera no fue la excepción. En cuanto vio llegar al agente Chávez le pareció que algo preocupaba al colega, que se veía irritable y nervioso

Mondadori, 2013
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David G. Panadero
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