Cómo escribir una novela negra. Óscar Urra

Basándose en numerosos ejemplos —Hammett, Himes, Westlake...—, Óscar Urra nos da todas las pistas para escribir novela negra

La negra flor del romanticismo

En poco más de 100 páginas, Óscar Urra consigue responder a la cuestión: Cómo escribir una novela negra. Y responde alternando con habilidad tres enfoques, como quien ofrece un espectáculo en un circo de tres pistas. A saber: en primer lugar, nos acerca a una definición operativa de "novela negra" partiendo de sus conocimientos de Literatura. Además, ofrece numerosos ejemplos, sobre todo de clásicos de la novela negra norteamericana y de la española. Y por último, da un enfoque práctico a este breve ensayo, proponiendo al lector ejercicios útiles para mejorar las habilidades en la escritura. Urra no podría sintetizar más y mejor la variedad de enfoques, y aporta una respuesta clara y directa para todos aquellos que quieran adentrarse en la escritura de una novela de género.


la novela negra vista como
 el mecanismo de un reloj


El autor es consciente de todo el jaleo que acarrea plantear una sencilla pregunta, para cuya respuesta no hay unanimidad entre lectores, críticos y escritores: ¿qué es novela negra? Y hace aportaciones al respecto que no nos resistimos a repetir. Por ejemplo, el paralelismo entre la novela negra y la novela gótica. Ambas corrientes en apariencia tan dispares, comenta Óscar Urra, comparten el protagonismo de personajes atípicos y marginales, que tienen una visión del mundo particular. Especialmente acertado nos parece su símil entre el poeta romántico y el detective clásico.

Tampoco escapa al cruce de caminos entre lo noir y el goticismo la atmósfera y la descripción de ambientes perturbadores. En sus palabras:

En estas historias se transita por los pasadizos subterráneos del poder, del dinero o de la ambición; se asiste al dolor de los personajes; se convive con el delito en un siempre inquietante recorrido...

También llama la atención su búsqueda de unos orígenes históricos de la novela negra, que a su juicio se remontan a la novela picaresca del Siglo de Oro. Esto nos parece especialmente acertado en lo que a novela negra española se refiere. Pensemos por un momento: ¿por qué en nuestra literatura de género los policías han sido, tradicionalmente, el convidado de piedra, mientras que los autores se consagraban a retratar a la gente de la calle, a los personajes de la mala vida? Ahí tenemos una posible respuesta: en la tradición picaresca de nuestra cultura. Así se aprecia en autores citados a lo largo de este breve ensayo como Juan Madrid, Carlos Pérez Merinero o Montero Glez. A estos nombres podríamos añadir el del propio Óscar Urra, autor de novelas muy destacables como A timba abierta, Impar y rojo o Bacarrá

Como decíamos, Óscar Urra establece una definición operativa del género, sustentada en numerosos ejemplos —de Dashiell Hammett a Chester Himes, pasando por Donald Westlake—, para dar un enfoque práctico al libro, donde no faltan multitud de ejercicios literarios que afilarán las garras de nuevos escritores. Quizás por pudor o por respeto a los clásicos, Urra no cae en el extendido vicio de la "autocita", de manera que ni llega a mencionar sus novelas publicadas.

Y completa esta lectura un análisis pormenorizado de 1280 almas, de Jim Thompson. Vemos la novela destripada capítulo a capítulo, y analizados todos los resortes que la hacen funcionar "como si del mecanismo de un reloj se tratara".

"La imaginación es un músculo", decían en el ensayo Práctica del guión cinematográfico los autores Jean-Claude Carrière y Pascal Bonitzer. Y siguiendo con este símil, podemos concluir que el presente libro bien podría ser la proteína que alimentara ese músculo. Que además, llega en el mejor momento posible, ahora que la negrura tiñe fatídicamente nuestra vida social y política, y encontramos las estanterías de las librerías a rebosar de novedades oscuras.

Fragua, 2013
David G. Panadero


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