Alberto López Aroca, a tope con el crowdfunding

Una conversación con Alberto López Aroca sobre los secretos de las ratas gigantes, los náufragos venusianos, las mitologías creativas y eso que llaman crowdfunding

ALA, mitógrafo creativo


Como Super Ratón, supervitaminado y mineralizado, Alberto López Aroca vuelve de nuevo a la carga. Con más brío que nunca, la creatividad en ebullición y la férrea decisión de escribir sin trabas, cortapisas o melindres al riguroso dictado de su imaginación, resetea su narrativa holmesiana bajando a los intestinos de las tinieblas, desde donde toma impulso para capitanear una expedición a Venus, y así lo cuenta, jura y perjura. Pasen, vean y tomen nota.

Entrevista por Luis de Luis


En primer lugar, enhorabuena, Alberto, por la publicación de Charlie Marlow y la Rata Gigante de Sumatra. De alguna manera, la operación de, por decirlo en términos eclesiásticos, “sacar de pila” esta novela, ha sido la más especial de tu carrera ya que has utilizado el sistema de crowdfunding o financiación colectiva...

Muchas gracias, Luis. Ha sido un trabajo duro, emocionante y muy, muy satisfactorio, sobre todo por el método. Mi amigo Sergio Bleda que, a la sazón, ha ilustrado la cubierta del libro y realizado sendas láminas para este proyecto (y algunas cosas más) me habló de ese sistema de financiación hace ya un par de años. No ha sido hasta ahora que me he decidido a comprobar de primera mano cómo funciona eso del crowdfunding, pues quería saber si realmente se puede convertir en una vía factible para el proceso de edición de libros. Y, por el momento, yo diría que sí, que estamos ante el futuro.

El crowdfunding es, para entendernos, una suscripción como las que se hacen desde el siglo XIX, pero con la particularidad de que la convocatoria se lleva a cabo por medio de internet. Se suele realizar a través de plataformas virtuales creadas con este objetivo (el crowdfunding de "Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra" lo hicimos con lanzanos.com), aunque el autor también se lo puede montar por su cuenta, claro.

El mecanismo es el siguiente: Yo pido una cantidad X (en el caso de "La rata...", pedimos 4.000 euros), y ofrezco una serie de "recompensas" o productos a los interesados: Por 15 euros te envío el libro firmado, por 20 euros te doy el libro firmado y te menciono expresamente en los agradecimientos impresos, por 25 euros, todo lo anterior y además un relato especial y exclusivo; por 30 euros, todo lo anterior más una carta escrita por Sherlock Holmes que te llega a tu casa... Y así sucesivamente, pues ofrecimos bastantes más recompensas. Entonces, los interesados pueden elegir la recompensa, la pagan a través de la plataforma, y si se alcanza la cantidad que nos hemos propuesto, el proyecto se lleva a cabo. Si no se consigue la cantidad, a nadie se le cobra ni un solo euro, pues los pagos sólo se ejecutan cuando se alcanza la cantidad propuesta. Vamos, que es una apuesta sobre seguro: los que apoyan, o bien reciben su recompensa, o no han perdido nada durante el proceso.


Y, por el momento, yo diría que sí,
con el “crowdfunding” estamos ante el futuro.


¿Nunca pensaste, “Dónde coño me he metido”? ¿Quién me manda no acudir a un editor como Dios manda?

Pues no, no pensé en acudir a una editorial, entre otras cosas porque esa obra ya había estado rondando a algún editor (no existía un compromiso en firme, claro). De hecho, a mitad del crowdfunding recibí varias ofertas de editores que se interesaron por la novela. Por lo demás, sí que hubo una cantidad tremenda de problemas técnicos que, por suerte, logramos salvar al final.

Por otro lado, es una auténtica locura estar atendiendo a los contactos, haciendo la promoción, y en resumen, viviendo en Internet y, al mismo tiempo, estar escribiendo la novela... Pero se puede hacer, vamos. O al menos, yo he podido hacerlo. Tanto es así que lo estoy haciendo de nuevo con "Los náufragos de Venus", de la que ya te iré contando.


La Torre de Marfil del escritor no ha existido realmente


Charlie Marlow y la Rata Gigante de Sumatra te ha obligado a convertirte en un autor 2.0 del siglo XXI: un escritor que debe multiplicarse por redes sociales, blogs, twitter, filmar videos… y, en general, no desentenderse nunca del recorrido comercial de la novela... ¿Se ha acabado el autor que vive en su Torre de Marfil esperando que la “buena novela en el arca se venda”?

No sé si esa “Torre de Marfil" ha existido realmente alguna vez... Dickens, por ejemplo, se pegaba unas panzadas tremendas a leer sus obras en público (y a trabajar en su casa, o mejor, en sus casas), y Conan Doyle también hacía sus giras por Estados Unidos para promocionar sus novelas... Hasta donde yo sé, todos los autores tienen que hacer esos fatigosos trabajos de promoción, lo cual incluye, hoy en día, estar presente en Internet. Y cuanto más, mejor. Si además te conviertes en autor-editor (cosa que yo ya era hace ya muchos años), hay que utilizar las herramientas de que disponemos. Y la Red de Redes es ideal para estas cosas. ¿Es cansado? Sí. ¿Merece la pena? Te aseguro que sí. Este sistema da muchas más alegrías que disgustos... Tener contacto directo con los lectores no es fatigoso, sino una experiencia muy gratificante. De este modo sé de primera mano lo que quieren y lo que esperan... para así sorprenderlos con algo totalmente distinto. Lo que la gente que me lee sabe a ciencia cierta de antemano cuando se acercan a una obra mía es que no tienen la más remota idea de adónde los voy a llevar en esta ocasión... por mucho que en el título ponga “Sumatra” o “Venus”...


Excelente Sergio Bleda


Además, da toda la sensación de que escribiendo “CM y la Rata...” has disfrutado de manera especial...

Ya sabes que en realidad, yo siempre me lo paso bomba escribiendo. Mi principio fundamental es que yo lo pase bien cuando trabajo; eso suele significar que el lector también disfrutará. No termino de comprender a los autores que "sufren" cuando escriben: Entiendo que lo puedes pasar mal escribiendo ciertas escenas especialmente truculentas o dramáticas, pero no me cabe en la cabeza que sentarte a escribir sea una tortura o, sencillamente, una putada...

En el caso de "Charlie Marlow...", me he puesto el salakot y los pantalones cortos y me he ido a la selva a cazar monstruos, huir de científicos locos y enfrentarme a unos tipos tan malos que no te lo podrías creer... ¿Cómo no me lo iba a pasar bien si encima iba acompañado por un tipo tan majo (aunque tan cáustico) como Sherlock Holmes?


cazar monstruos, huir de científicos locos
 y enfrentarme a tipos tan malos...



En CM y la Rata... “cierras” o, al menos, dejas entrecerradas (que contigo nunca se sabe) líneas argumentales que iniciaste hace seis años con la publicación del Cuaderno de Bitácora del Matilda Biggs y de Sherlock Holmes y lo Outré, dos cuadernos victorianos, exclusivos y auténticos publicados por la Academia de Mitología Creativa Jules Verne de Albacete (que vuelve al mundo editorial con La Rata)

Claro, claro; he cerrado algunas insinuaciones que hice en esos artículos y ensayos, pero como bien sabes, cuando una puerta se cierra, otra se abre. Una de esas nuevas puertas se llama “Los Náufragos de Venus”, que es mi próximo proyecto de crowdfunding (lo he mencionado ya, ¿verdad?), pero hay otras muchas. Por ejemplo, estoy trabajando en una novelita que se menciona en el índice onomástico y toponímico de “Charlie Marlow...”, una obrita que se titula J.C. vs The Devil Dinosaur, y que se atribuye a un tal Jubelo Fowler... Esta va a ser una obra muy, muy especial en muchos aspectos, no sólo por los festivales de referencias y guiños que suelen poblar mis historias, sino por su carácter cuasi experimental... J.C. contra el Dinosaurio Diablo, que será su título en castellano, transcurre en la década de 1960, y ahí vamos a tener a Burroughs (a William, no a Edgar Rice) y al hijo de un héroe de los años 30 y 40.

Y sí, antes de que lo preguntes, tendremos dinosaurios parlantes (y posiblemente algún mono), adoradores de dioses primigenios, al viejo y bueno (o malo) Fred Porlock (al que los sherlockianos conocen de la novela El valle del miedo de Conan Doyle, y al que mis lectores recordarán de Candy City, Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra, y La rata gigante de Sumatra en el Oeste), y un montón de realidades o dimensiones paralelas que se van a superponer de un modo bastante distinto al habitual... Y ya no cuento más por el momento. Que tenemos que hablar de "Los náufragos de Venus" (¡apoyad el crowdfunding, amigos!)


las sagas artúricas son

 un pastiche y un crossover

  

Todos se andará, pero antes de continuar y para dejarlo claro de una vez, ¿qué narices es eso de la mitología creativa?

¿Y quieres que lo explique con claridad...? Ufff, veamos: Es una disciplina literaria que engloba todas las demás disciplinas. Para que nos hagamos una idea: ¿Qué sucede si planteamos toda la ficción como una única realidad? Pues que Sherlock Holmes convive en el mismo mundo que Drácula, que Hércules Poirot o que Tarzán. Por lo tanto, se puede encontrar con ellos en cualquier momento. (Ese es el planteamiento, por cierto, que Alan Moore realiza en su magnífica “The League of Extraordinary Gentlemen”). Además, ¿y si esa realidad es también la nuestra? Pues que Sherlock Holmes no sólo se puede encontrar con el Capitán Nemo o con Mary Poppins, sino también con Sigmund Freud o con Nikola Tesla.

Al final, resulta que mitología creativa es lo que hizo Homero en La Ilíada y La Odisea, o lo que hicieron los autores medievales que gestaron el ciclo del Rey Arturo y más concretamente, el concepto de los caballeros de la Tabla Redonda: Reunieron a los mayores héroes, de procedencias muy diversas (Tristán o Parsifal, por ejemplo) para llevar a cabo la mayor aventura posible (la búsqueda del Santo Grial). A todos los efectos, las sagas artúricas son un pastiche y un crossover. Que por cierto, es lo yo he hecho en “Charlie Marlow y la Rata Gigante de Sumatra”. ¿Queda más claro así? (Supongo que no, pero en fin...)


Un manual de supervivencia para todo aquel que sea
teletransportado a Venus


Para que ningún lector se asuste, extrañe o salga corriendo, se le puede tranquilizar diciéndole que leyendas de Alta Literatura como Joan Perucho o Gonzalo Torrente Ballester también practicaron la mitología creativa...

Por supuesto, por supuesto. A Perucho no le temblaba la mano a la hora de tomar prestado a Poirot, a Holmes, a Allan Quatermain o al profesor Challenger, por ejemplo, para contar nuevas aventuras sobre ellos. La mitología creativa tiene mucho que ver con los pastiches, porque se utilizan personajes ajenos (que conviven en el mundo de la ficción) para generar nuevas historias. Perucho era un gran mitógrafo (y polígrafo) creativo, y a él dediqué mi libro “Los Espectros Conjurados”.


Por otro lado, hoy en día en España, además de tí, otros autores ejercen sin pudor la mitología creativa, como Félix J. Palma, Rodolfo Martínez o Juan García Ródenas. ¿Qué os distingue? ¿En que os pareceréis?

Vaya pregunta... Pues supongo que cada cabra tira hacia su propio monte, ¿no? Cada autor tiene su distintivo, su insignia, su impronta. Félix se ha convertido en un superventas gracias al cultivo de esta disciplina, cosa que me congratula, pues hace que mucho más público se abra mentalmente a los dislates que yo cultivo. Y Rodolfo es un grande, un clásico ya, a estas alturas, y sus pastiches sherlockianos tienen reconocimiento internacional, al igual que el resto de su obra. Es otro gigante entre nosotros. Y Juan, mi amigo Juan García Rodenas, es un escritor brillante cuyas obras deberían conocerse (y se conocerán) mucho más: sus aproximaciones mitógrafo creativas son deliciosas, y deberían estar en todas las bibliotecas de los aficionados a la figura del Maestro de Baker Street. Tiempo al tiempo.


Habrá que poner en nómina a Alejandro Castroguer y su próxima novela, de acróstico título, HYECDLOE...

Alejandro es un tío cojonudo, todo un caballero, y un autor que está dando mucho que hablar (La guerra de la doble muerte y El manantial son dos obras suyas que están en boca de los aficionados al terror), y que dará más que hablar todavía.

Aún no he podido echarle un vistazo a HYECDLOE, pero por lo que el amigo Castroguer me ha adelantado, estamos ante un pastiche holmesiano bastante insólito y experimental... Tengo mucha, mucha curiosidad por leerlo. Y no voy a decir ni una sola palabra de lo que Alejandro me ha adelantado, porque no tengo autorización para ello... (pero puedo mencionar el hecho de que en algún momento, tendremos que leer ese libro sentados boca abajo... en serio).

Volvamos a CM y la Rata... que es primordialmente, o al menos así me lo ha parecido, una novela de aventuras. De hecho, su estructura, muy medida y pensada, en capítulos cortos y agitados no dan, en la mejor tradición de la literatura “pasapáginas”, respiro al lector procurando que se haga las preguntas “¿Y ahora qué va a pasar?”; “ ¿Como saldrán de esta?” o “¿qué coño se le ocurrirá al autor?”

Pues esa fue la idea desde el principio, Luis: No dar tregua al lector y, sobre todo, que se olvide de que tras la obra hay un autor. También es verdad que esa estructura estaba pensada para que yo me lo pasara bien, claro...

Tampoco creas que yo me dedico a planear las estructuras, ¿sabes? Lo tengo todo en la cabeza siempre. Sólo apunto este o aquel detalle, y más por miedo a que se me olvide que otra cosa...


Charlie Marlow,
Agente del Club Diógenes



De hecho, quizás sea solo una sensación mía, pero el molde de la novela de aventuras por excelencia (La isla del tesoro, claro) se ve en CM y la Rata...: la relación entre Sigerson (un extraño y misterioso aventurero) y el (a pesar de todo inocente) capitán Charlie Marlow recuerda, inevitablemente, a la de Long John Silver y Jim Hawkins; la estructura del viaje por mar (preparación, singladura , llegada a una isla), la isla como cárcel que obliga a su conquista...

Pues la verdad es que es pura casualidad, Luis; ni se me había pasado por la cabeza... salvo por el hecho de que Long John Silver aparece en una de mis entradas favoritas del índice onomástico (la entrada de la botella de Armagnac). Ahora que lo dices... pero no, no: Sigerson no es Long John Silver, lo mires como lo mires, y el veterano Marlow no es ningún chavalito advenedizo, sino un marino experimentado y además un agente del Club Diógenes. Su relación es otra. Tiene un punto humorístico que...


Por cierto ¡Menuda isla! Su orografía es un espléndido homenaje al gran Mr. Walker (para los amigos “El Fantasma que Camina”, para los demás “El Hombre Enmascarado”) , la extraordinaria e algo injustamente olvidada creación de Lee Falk.

Bueno, sí que se habla un poco de Christopher Standish (o Kit Walker) en la novela, pero en realidad, la Isla de la Niebla hace referencia al paraje real en el que se basó Edgar Wallace para crear King Kong, y que en la película original se llamaba Isla del Cráneo... aunque lo cierto es que en la peli nadie se refiere nunca a la isla con esa denominación, sino que llaman así tan sólo a la Montaña del Cráneo.

Esa montaña me recuerda, por supuesto, a la Cueva del Fantasma, que también parece un cráneo, y que es propiedad del Fantasma Que Camina. Pero esa cueva no está en la Isla de la Niebla, sino en otro lugar, un pequeño país llamado Bangalla... Pura coincidencia, vamos. (Bueno, en realidad no... pero para eso, lo mejor es consultar el índice onomástico de “CM y la Rata ...”:.)


Un primate afable y entrañable


Utilizas, una vez más, una de tus señas de identidad, el índice onomástico como un elemento narrativo en el que aprovechas para sugerir, proponer, esbozar nuevas historias, pasados y futuros de los personajes...

Hay quien dice que es "otra novela" añadida al final... Yo lo veo como una colección de cuentos muy cortos (no sé cuántos, ¿más de cien?), que complementan la historia principal y abren montones y montones de puertas... Confieso que es, sin duda alguna, lo que más me divierte escribir e imaginar y es la parte de la novela que muchos lectores leen con mayor fruición. Si alguien quisiera dedicarse a ponerle notas al pie, terminaría rellenando otro volumen tan largo o más que la novela original...


Por cierto esa técnica ya la utilizaba ese enorme mitógrafo que fue el gran Álvaro Cunqueiro, otro escritor criminalmente infravalorado...

Cunqueiro lo hacía, sí. Y también Juan Perucho y Néstor Luján. Estamos hablando de tres mitógrafos creativos del copón, tres pasticheros de pro (los tres le metieron mano en su día al maestro de Baker Street), y eso son palabras mayores. Y no creo que Cunqueiro, Perucho y Luján estén infravalorados, sino que están cayendo en el olvido, sencillamente. Hay que rescatarlos, sin duda. Y también estoy seguro de que si no lo hacemos nosotros, alguien lo hará. Son demasiado brillantes como para perderse en la miríada de libros que se producen anualmente en España.


¡Una auténtica pasada!


Hablando de escritores injustamente desdeñados, por CM y la Rata... planea la sombra de Rudyard Kipling, en concreto de la excepcional El hombre que pudo reinar y de Capitanes intrépidos un riguroso relato del mar oculto por su, por así decirlo, sensible versión cinematográfica.

Kipling es un autor extrañísimo: un inglés nacido y criado en la India, en la época colonial. Y es el creador del más directo (e ilustre) predecesor de Tarzán de los Monos: Mowgli. Y por si no lo sabes (que seguro que sí lo sabes), Kipling colaboró con Rider Haggard en la que, en mi opinión, es la mejor y más amena (y más imaginativa) novela de la serie del cazador Allan Quatermain: “Allan y los dioses de hielo”. Es una auténtica pasada y se la recomiendo a todo el mundo. ¡Buscadla!


Seguimos hablando de marinos, al igual que no hay una buena novela sin buenos secundarios no hay buena historia marina sin una buena tripulación, ¡y la del Friesland (el buque a la caza del Matilda Briggs) es un dream team. ¡Entre otros se enrolan el futuro caballero Archibaldo de Hadoque (confirmas la teoría de Steven Moffat de que conoció a la Rata) y el intrigante irlandés O´Rourke…

Sobre Hadoque no quiero extenderme demasiado, salvo para apuntar que cronológicamente, no está metido con calzador, sino perfectamente meditado y barruntado. Y puedo demostrarlo.

Y O’Rourke... bien, O’Rourke es un préstamo muy interesante pues, en principio, el señor Arn McConnell, un mitógrafo creativo de la escuela de Philip José Farmer, afirmó en un artículo de los años 70 que Orc O’Rourke era un persona de “dime novels” (novelas de a duro) de los años de 1890. Durante el proceso de redacción de “CM y la Rata ...”, decidí contactar con el señor McConnell, quien me explicó que en realidad, O’Rourke era la creación de la época universitaria de otro mitógrafo creativo, el señor Todd Rutt. El Rutt, responsable de las crónicas de O’Rourke, tuvo a bien autorizarme para utilizar a este marino yanqui en la historia... y por eso, le estoy sinceramente agradecido.


Como a Homer Simpson,

a mí me fascinan los primates



La isla está poblada por animales mutados y mutantes que siempre te han fascinado y son característicos de la ficción de género, especialmente los simios (recordemos King Kong, Gorilla Grodd, Planeta Simios et al)

Como a Homer Simpson, a mí me fascinan los primates. En los años 50, los editores de tebeos de Estados Unidos descubrieron que, cada vez que sacaban un mono en la portada de un cómic, las ventas aumentaban. Se multiplicaban. ¿Por qué? Pues porque los monos ejercen una extraña, pero irresistible, atracción sobre nosotros... Son un espejo en el que mirarnos. Cuando ves a un grupo de chimpancés arrojándose puñados de mierda los unos a los otros, no puedo menos que visualizar a nuestros políticos, que tienen la misma (o inferior) talla mental que esos animalitos, aunque carezcan de la nobleza de los bichos. (Porque los monos son nobles incluso cuando se están tirando mierda).

En la Isla de la Niebla no hay políticas, sino nobles, simpáticos, salvajes monstruos gigantes de toda catadura (Charlie Marlow hace una clasificación zoológica propia, de tantos que aparecen) que se dedican a devorar a innobles, antipáticos, civilizados humanos. ¿Entiendes por qué soy fan de los monstruos? Y de los monos que aparecen en la novela no voy a hablar, porque no quiero destriparle nada a los lectores...


Sebastian Moran era un ludópata y 
un tramposo (y sí, un asesino, vale)
pero eso no le califica como depravado


Habrá aficionados a Sherlock Holmes que se acerquen a la novela, habrá que advertirles que se encontrarán con el segundo hombre más peligroso de Londres ...

… y quizá el hombre más peligroso de la Isla de la Niebla, sí... El coronel Sebastian Moran es uno de los personajes más atractivos del Canon Sherlockiano: Era el lugarteniente del profesor Moriarty, y estuvo a punto de machacar a Holmes con una roca en el acantilado de Reichenbach, y años más tarde, casi se lo carga en Baker Street. A mí me parece un personaje fascinante sobre el cual no se ha dicho tanto como debería: Se supone que es un depravado, pero lo que vemos en el Canon holmesiano (en "La aventura de la casa vacía") es que era un ludópata y un tramposo (y sí, un asesino, vale). Pero eso no te califica como "depravado"... Así que, en “CM y la Rata ...” vamos a explicar un poquito cuán depravado era el coronel Moran, cómo conoció a Moriarty, y qué sucedió durante los años en que persiguió a un explorador noruego llamado Sigerson...


Y con un enigmático y parco sicario de quien te vuelves el cronista...

Si estás hablando de Fred Porlock, has dado en el clavo: Este secundarísimo personaje que apareció por primera vez en "El valle del terror", de Conan Doyle, ya tuvo una nueva vida en mi novela "Candy City" (Ilarión, 2010), y ahora ha vuelto a las andadas en "Charlie Marlow..." y también como protagonista absoluto en "La rata gigante de Sumatra en el Oeste". Y no creas que se va a quedar sólo ahí... Porlock tiene tras de sí una historia fascinante, y se mueve entre las páginas de unas y otras obras de un modo realmente único...


Antes de que se me olvide, aún no hemos hablado de la cuidadísima edición en la que os habéis volcado en todos los detalles: color de portada reminiscente del Baker Street Journal, elegantes ilustraciones de Sergio Bleda, anuncios de época, escogida tipografía…

Los anuncios, en contra de lo han pensado algunos lectores, son reales como la vida misma, y los anunciantes han pagado sus buenos euros por ello. Eso sí, hemos intentado que estas publicidades estuvieran en consonancia con la estética de la novela que, como bien dices, es un homenaje a aquellos primeros volúmenes del Baker Street Journal, que son una auténtica delicia para la vista y para el tacto...

Sergio Bleda es un artista del copón, sin duda alguna uno de los mejores del mundo, y ha sido un honor, un privilegio y una suerte contar con él para este proyecto. Uno de los puntos más importantes que han permitido que "La rata de Sumatra" llegara a buen puerto ha sido la presencia e implicación de Sergio en el crowdfunding. Eso es así, lo mires como lo mires.

La edición está tan cuidada como nos ha sido posible, y los fallos que pueda tener, son responsabilidad mía exclusiva, por supuesto.


Hemos conseguido no hablar de Sigerson, ese inquietante aventurero que recorre la novela sabiendo más de lo que dice, sobrellevando la adicción a la nicotina, exhibiendo una irracional manía a los nativos de Escocia y tratando a los primates con, ums, mano de santo…

Sobre Sigerson también se ha escrito mucho, muchísimo... y no sé por qué dices que le tiene manía a los escoceses, pues él mismo lo niega en la historia... en fin. No, no pienso hablar aquí de Sigerson. Mejor que el lector se acerque a “La aventura de la casa vacía”, de Conan Doyle, y después a “CM y la Rata ...”, y entonces vea por sí mismo de qué va todo esto...


Los náufragos de Venus,
 una novela necesaria


Y ya por último, solo cabe advertir que, como todas las buenas historias, Charlie Marlow y la Rata Gigante de Sumatra no acaba del todo, y que ya está en marcha el crowdfunding de Los náufragos de Venus... Embáucanos para participar, que ya toca hablar de la nueva novela...

No se trata de que tenga que embaucar a nadie, Luis, sino de ser sincero: "Los náufragos de Venus" va a ser una novela necesaria para cualquier ser humano (o divino) que se precie de serlo. Las generaciones futuras, cuando nosotros no seamos más que polvo, nuestros ríos sean caldo de cultivo para especies de cucarachas mutantes acuáticas, nuestras montañas sean llanos poblados por ratas gigantes y los vergeles naturales se hayan convertido en desiertos por donde vagabundearán manadas de neosaurios, los cerebros flotantes que nos sustituirán cantarán las alabanzas de esta novela de fantasía, misterio, terror, pornografía, ciencia ficción, aventura, humor, romance, gore, comedia y paladas de monstruos. "Los náufragos de Venus" no se olvidará fácilmente, te lo digo yo...

Es un manual de supervivencia para todo aquel que, de improviso, se vea teletransportado a Venus; y también una historia de aventuras, y un relato muy oscuro sobre lo que les sucede a un grupo de marinos (hombres y mujeres) del siglo XIX cuando se ven arrojados a un lugar hostil y desconocido: el planeta Venus. Los lectores de "Charlie Marlow..." ya saben por dónde van los tiros, saben que el Club Diógenes de Mycroft Holmes tiene mucha relación con esta historia (y por lo tanto, el señor Sherlock Holmes de Baker Street), y también saben que el misterio de Matilda Briggs (ahora no estamos hablando de un barco, sino de una mujer) está muy lejos de estar resuelto...

A los amigos sherlockianos y holmesianos, debo decirles que si quieren saber LA VERDAD ÚLTIMA sobre el caso que John Watson vino en llamar "El extraordinario gusano desconocido para la ciencia", tendrán que aproximarse a esta nueva novela... Los lectores deben dirigirse al blog oficial de la novela, http://naufragosdevenus.blogspot.com.es/, pero sobre todo, a la página donde podrán apoyar el crowdfunding: http://www.verkami.com/projects/4370-los-naufragos-de-venus.

Desde 15 euros pueden recibir en su casa la novela firmada por servidor, y existen opciones con las que conseguir algunos relatos exclusivos (como "Cuatreros de Venus", de la colección Bisonte Futuro, o "Sherlock Holmes y el gusano desconocido para la ciencia"), o una lámina exclusiva de Sergio Bleda (un mapa de Venus), e incluso el original de la ilustración de Sergio...

Y bueno, eso no es todo, pero por ahora tendrá que ser suficiente, Luis. Muchas gracias por aguantar mis “disparates”.


Gracias a ti por contármelos y ahora, con tu permiso, me largo a apuntarme a la cola como un naufrago más y, en las inmortales palabras del gran Porky Pig: “eso es tó, eso es tó, eso es todo amigos”.

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