Un soplo de aire fresco. Don Winslow

El veterano detective Joe Graham intenta ver cumplidos en su discípulo Neal Carey los sueños que él no pudo alcanzar

Retrato intenso de la vida callejera


La verdadera escuela de la literatura está en la calle, tal y como nos enseñó Charles Dickens en novelas como Nuestro amigo común. Y así lo entiende Don Winslow, que además cita varias veces al escritor inglés en su novela de debut: Un soplo de aire fresco. Esa cita no es en absoluto gratuita, y nos ayudará a comprender mejor a su protagonista, Neal Carey, un chiquillo de padre desconocido y madre drogadicta que será redimido y salvado de un futuro desastroso por el detective privado Joe Graham. Como vemos, Winslow debuta con una novela callejera —publicada por primera vez en 1991 y aparecida en el mercado español en enero de 2013—, que explora los dramas personales y las miserias de la vida en la ciudad de una manera, digamos, dickensiana.


...y aparecen subculturas urbanas


Don Winslow es de por sí un valor seguro, confirmado con los éxitos de novelas como Los reyes de lo cool o Muerte y vida de Bobby Z. Pero además, el interés que despierta una novedad de este escritor de prosa electrizante y narrativa acelerada, se ve incrementado en Un soplo de aire fresco, pues nos descubre un registro pausado, una voz melancólica y una habilidad para profundizar en las conciencias de sus personajes que todavía no conocíamos. Por cierto: la serie de novelas dedicadas a Neal Carey consta por ahora de cinco entregas, así que esto no ha hecho más que empezar...

Esta novela es la presentación en sociedad del detective Neal Carey y todos los personajes que le acompañarán en sus andanzas —el ya mencionado Graham, una especie de padre adoptivo; el compañero envidioso Ed Levine, con quien siempre surge la desconfianza; el joven Halperin, recuerdo obsesivo de un caso que salió mal...—. Y como tal presentación, es desarrollada con elegancia y mano firme por Winslow. De hecho, el autor confía en la capacidad de sus personajes y el dramatismo de las situaciones para mantener la atención, sin necesidad de recurrir a excesivos giros ni a golpes de efecto. Quedan en el recuerdo especialmente el joven detective Neal, al que solo un golpe de suerte separa de la miseria, y su protector, Joe Graham, un detective que intenta ver cumplidos en su discípulo los sueños que él no pudo alcanzar.

Un soplo de aire fresco se desarrolla entre la primavera y el verano de 1977, aunque su autor se permite extensos flashbacks para retratar la difícil adolescencia de Neal y su iniciación en el mundo de la investigación —páginas de aire neorrealista que podrían recordar a clásicos del cine como Érase una vez en América—. Y transcurre en varias ciudades, pero principalmente entre Nueva York y Londres.

Los problemas comienzan cuando una adolescente, Allie Chase, se escapa de casa. Pero no es una adolescente cualquiera; es la hija de un importante senador demócrata. Ha sido vista por casualidad por un compañero de estudios en las calles de Londres, y la sociedad "Amigos de la Familia" —organización secreta de la que forman parte los VIP de la sociedad norteamericana, para la cual trabaja Carey— le encargará al joven detective ir allí y traerla de vuelta con él. Es un caso muy delicado en torno al cual se teje una complicada madeja de intereses, y hay que resolverlo con discreción, sin que los buitres de la prensa tomen parte en el festín...

Londres en 1977 era un auténtico hervidero. Atrás quedan la flema británica y el civismo de antaño: abundan los conflictos raciales, el desempleo azota a los jóvenes, y aparecen subculturas urbanas como la de los punks. Winslow vuelve a demostrar su olfato e intuición, ofreciendo un retrato ágil e intenso de la vida callejera. Si bien Winslow ha manejado con soltura y delicadeza los hilos de la trama, en el tercio final la acción se precipita y acelera, se alternan con rapidez distintos puntos de vista, y Un soplo de aire fresco acaba siendo un feroz "pasapáginas" en el que cuesta mucho separar la vista del papel, atrapados como estamos en ciudades ajenas, en otros tiempos.

Cuesta trabajo condensar en el espacio de una reseña todos los puntos fuertes de esta novela, que ofrece multitud de espacios, tiempos, personajes y ambientes sociales... Invitamos a que sea el lector quien descubra las distintas capas de la cebolla. Cerraremos este comentario señalando la que quizás sea la idea central del libro: que a veces, cuando la vida familiar es complicada, las mejores compañías —aunque también las peores se encuentran en la calle —al menos así les sucede a Neal Carey y a Allie Chase. Empezamos estas líneas citando a Dickens, y las acabaremos citando un dicho popular, que se escuchaba en tiempos: "Como fuera de casa, en ninguna parte".

Mondadori, 2013
David G. Panadero
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