Terror después de Clive Barker (II): La ciudad vestida de negro

Nuestros miedos están cada vez más cerca de la realidad, y provienen de las páginas de sucesos

Terror urbano y elementos cotidianos


¿Hay terror después de Clive Barker? era la pregunta que planteaba el otro día, a propósito de la decadencia actual del género, tanto literario como cinematográfico. Y no tardaron en llegar los primeros auxilios, obras de escritores como Thomas Ligotti, visionarios como Juan Ramón Biedma, o películas como The Cabin in the Woods (2011). Mencionábamos a Juan Ramón Biedma, como ejemplo de escritor español que ha sabido plantear un mundo propio gracias a best sellers como El manuscrito de Dios (2006). Y adentrarse en el terror literario en España equivaldría a iniciar un debate interminable, que nos llevaría a repasar estanterías, abarcando desde éxitos editoriales como los de Biedma, José Carlos Somoza o Fernando Marías, hasta la producción de pequeñas editoriales y autoediciones que están apostando por el género, pasando por sus actuales valedores, autores jóvenes como Alejandro Castroguer, David Mateo, Carlos Sisi o Juan De Dios Garduño


nuestros miedos están
 cada vez más cerca de la realidad

Precisamente, la antología que acabo de dirigir, La ciudad vestida de negro (Drakul, 2012) pretende ser una respuesta a esa pregunta que tanto nos remueve últimamente, la posible existencia de un género de terror después de Clive Barker. Y para responder a esa pregunta, he recurrido a conceptos acuñados de forma muy brillante, hace ya bastantes años, por Andreu Martín, a propósito de su novela fundacional Prótesis (1980). Novela fundacional porque anticipó la preponderancia del thriller, la emoción del miedo, dentro de la novela negra, y porque el propio Andreu calificó en su día esta obra como "terror urbano", una respuesta autóctona a las novelas de Stephen King, que transcurriera en nuestras ciudades, y que careciera de elementos sobrenaturales. Es decir, que la fuente y origen de la inquietud debía partir de elementos cotidianos.

En La ciudad vestida de negro se plantea la vigencia del cuento de miedo en la actualidad, y la respuesta está clara: en un mundo cada vez más inseguro, más dominado por la violencia irracional como el que nos ha tocado vivir, nuestros miedos están cada vez más cerca de la realidad, y provienen, antes que de extrañas creencias o desconocidos misticismos, de las páginas de sucesos.

Aunque también, en La ciudad vestida de negro, queremos dejar abierta una puerta al misterio: el tramo final del libro lo componen una serie de relatos que se adentran sin tapujos en lo sobrenatural: los de Javier Quevedo Puchal, Rubén Sánchez Trigos, Lorenzo Silva y Alfonso Sastre.

La última palabra la tiene el libro, y nosotros no podemos dejar de recomendarlo. Dijo Clive Barker, sí, una vez más, que no hay placer como el terror. Pero ese placer se vuelve otro, se vuelve distinto, cuando no tiene coartadas sobrenaturales, cuando proviene del aquí y del ahora, cuando surge, como en el relato de Esteban Gutiérrez Gómez, "En la otra dirección", de una mirada extraña que nos incomoda durante un viaje en un tren de la Renfe...

Drakul, 2012
Compra en Estudio en Escarlata
David G. Panadero

La pregunta del millón:
 ¿entonces hay terror después de Clive Barker?
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