Futuro lento


Pluralismo, desobediencia e insurrección, son la clave de una resistencia eficaz contra el Nuevo Orden Mundial


     


La idea delirante y contumaz, en las élites occidentales, de una Humanidad unificada en torno a ideologemas universales de supuesto carácter humanista (prolongación del ensueño teocrático del Sacro Romano Imperio) es parte del sustrato de la pesadilla en marcha. Goldman Sachs, y los muchachos del capitalismo financiero, sólo son uno de sus avatares posibles. La punta del iceberg.

el Cuarto Poder y la Educación,
la Policía y el Ejercito

Contra lo que piensan los “izquierdistas” de siempre, los nostálgicos de las revoluciones rusa, china y francesa, esta transición hacia una burocracia internacional tecnocrática es tan de “derechas” como de “izquierdas”. Suponiendo que estos términos conserven, tras las últimas décadas, los dogmáticos y seudorreligiosos contenidos que les atribuyen sus cada vez más ofuscados y confundidos usuarios.

La Historia, invento de Occidente, es Geopolítica y Dominación. Las ideas utópicas del colectivismo igualitario, producto anexo y marginal de las corrientes principales del pensamiento despótico europeo (originado en Platón), en sus diversas versiones sólo han contribuido a dinamizar las tendencias de corte neo-imperial y eurocéntrico que van encarnando paulatina, milimétricamente, en un Nuevo Orden Mundial.

Y también los centros de yoga...


Nuestro país nunca ha sido un espacio propenso al uso creativo de la imaginación, menos aún en política, y la reacción ante los acontecimientos es la previsible: estupefacción, nostalgia por los viejos maniqueísmos de siempre y ausencia de análisis originales y profundos. Lo cual crea el caldo de cultivo para que el péndulo de la partitocracia satrápica que sufrimos, desde hace más de 30 años, se prolongue mediante escenografías de: insurrecciones fabricadas, Golpes de Estado ad hoc con salvadores de diseño elaborados en los laboratorios de las agencias de seguridad y el “más de lo mismo” de la alternancia vendido, a cada vez más bajo precio, por la gentuza que encarna el soft power mediático oficial y para-oficial. Porque nuestro país no está sólo gobernado por los políticos, que hacen el trabajo sucio que les exigen los dueños del cortijo europeo y patrio, nuestro país es leído, vivido y asimilado de manera vicaria (no sólo digital y televisiva) a través de una red envolvente de intelectuales y expertos que se manejan desde los mass media, las Universidades, las corporaciones públicas y privadas, las iglesias, sinagogas, mezquitas y, también, los centros de yoga.

Entre los financieros y los ciudadanos están los políticos pero entre los políticos y los ciudadanos están los burócratas, públicos y privados, los ingenieros, los periodistas, los artistas orgánicos, los publicistas, los sacerdotes, rabinos e imanes, etc, etc. El mundo de la mentira y de la propaganda, el mundo que ha convertido a los pueblos en masas pasivas; movilizables por minorías criminales y esbirras ("vanguardias", "técnicos", sacerdotes...) que en otras circunstancias habrían sido, simplemente, despedazadas.

El Cuarto Poder y la Educación, excrecencias procedentes de las Luces como la “democracia representativa” son, junto con la Policía y el Ejercito, la clave de bóveda del dominio del sistema sobre las mentes y conductas de sus usuarios. Llamar ciudadano a la neo-termita bípeda no es para mí de recibo.

Pluralismo, desobediencia e insurrección, son la clave de una resistencia eficaz. Pero siempre con el uso adecuado de la inteligencia. Imperan no sólo a través de nuestra división sino a través de las viejas religiones y filosofías y del culto campechano y feroz a "la eficacia” y la “filantropía”.

Futuro lento y seguro, salvo que el Dios Salvaje o una improbable explosión de inteligencia provean, una dictadura teocrática universal de sello ecuménico y científico.

La más completa y perfecta realización del ideal del Gran, y megalítico, Inquisidor.


Frank G. Rubio
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