El enigma de Dublín

...que da gloria verlas...

En Dublín todas las tías tienen las tetas firmes y gordas. No solamente las dublinesas, no. Lo que quiero decir es que a todas las tías que están en Dublín, sean de donde sean, se les ponen las tetas que da gloria verlas. A mi mujer, sin ir más lejos, fue llegar al hotel y descubrir que su pecho estaba como nunca. Salimos por la noche, y en todos los bares y restaurantes que entramos lo comprobamos: todas las tías iban sin sujetador, no lo necesitaban, para nada, y todas estaban pero que muy bien equipadas. No sabíamos a qué se debía semejante fenómeno: si a la temperatura, si a la atmósfera particular de la ciudad, si al hecho de que allí no hubiera más que bares, bares y más bares. Qué gran ciudad, desde luego. No había apenas bancos. Sólo bares: el paraíso de un juerguista. Y de los mirones. Y de las mujeres que quieren mejorar su pecho sin pasar por el quirófano. Vayan a Dublín y compruébenlo si no me creen.

Roberto Malo es el más y mejor cuentista de la banda 
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