Cultura mainstream. Frédéric Martel


Cultura audiovisual, censura e intereses de las multinacionales son algunos de los temas abordados por este libro

Cómo nacen los fenómenos de masas

El periodista y sociólogo francés Frédéric Martel ha viajado por todo el mundo y se ha entrevistado con los responsables de los principales medios de comunicación de los cinco continentes para estudiar los fenómenos de masas en el mundo audiovisual: el libro resultante acaba siendo casi un análisis antropológico del mundo globalizado.

solo los estadounidenses hacen
 películas para todo el mundo

Leyéndolo podemos confirmar algunas cosas que podíamos intuir, como que gran parte del llamado "cine independiente" está producido y distribuido por los grandes estudios de Hollywood, que los norteamericanos no son capaces de exportar al mercado internacional la música country, y menos aún la música cristiana, a pesar de que son dos industrias nacionales muy poderosas, que los cantantes de toda Latinoamérica necesitan pasar por Miami para conocer el éxito fuera de su país, que los países europeos no están interesados en el cine producido por sus vecinos, o que solamente Hollywood realiza películas con ambiciones de penetrar ampliamente en el mercado internacional.

Otros datos ofrecidos por el libro no son en cambio tan vox populi; para quienes nos interesa la cultura popular de los diferentes países es apasionante descubrir detalles como que a los chinos les encantan las películas norteamericanas pero ello no constituye una fuente relevante de beneficios para Hollywood porque la censura estatal limita los estrenos en salas y dispara la piratería, mientras que en India, en cambio, prefieren su cine nacional al norteamericano y no por cuestión de censura sino porque el cinismo, la violencia y la desinhibición sexual del cine occidental chocan con su cultura, que es más proclive a películas más amables para toda la familia. O que los culebrones egipcios triunfan en todo el mundo árabe, que el cine checo es enormemente popular en su país, que los grupos de música adolescente de Corea y Japón pegan muy fuerte en todo el sudeste asiático, o porqué la cadena de televisión Al Yazira ha tenido un éxito tan rápido en los países musulmanes.

Cultura audiovisual, censura e intereses de las multinacionales son algunos de los temas abordados por un libro que está redactado también como un producto mainstream, de forma muy amena pero no por ello poco rigurosa. Es una obra eminentemente periodística que ni ataca ni defiende la globalización ni los productos de éxito internacional; se da muchísima información y es el lector el que debe elaborar sus conclusiones acerca de la manera en la que funcionan los imperios mediáticos, se crean las estrellas del espectáculo y cómo a veces las fronteras entre los países suponen barreras infranqueables para el flujo de información y cultura audiovisual y en cambio otras veces no lo son.

Veamos un fragmento de Cultura mainstream:

Y, sobre todo, frente a la escasez de productos populares en muchos países, los estadounidenses han aprendido muy pronto a adaptarse a las realidades locales: practican una globalización activa, que combina una difusión de contenidos de masa, indiferenciados y mainstream, con una difusión especializada de nichos que tienen en cuenta a los países importadores. En materia de televisión, como los mercados son sobre todo nacionales, venden formatos. En la música y el libro, son mercados mixtos con una cuota nacional importante, y por lo tanto venden hits y best sellers globalizados pero también producen discos y libros locales. En cuanto al cine, sus blockbusters tienen éxito en todo el mundo, porque lo que producen no son tanto películas estadounidenses como productos universales y globales. Los franceses hacen películas para los franceses, los indios para los indios, los árabes para los árabes; solo los estadounidenses hacen películas para todo el mundo. Además, son los únicos que hoy día hacen películas para la exportación, antes incluso de pensar en su mercado interior.
Punto de lectura, 2012
José Antonio López (Jalop)
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