Manifiesto Neolibertario. Samuel Edward Konkin III

Su lectura, de marcado tono panfletario, apasionará a los enamorados de las utopías


¡Alístate!


La clave de lectura para interpretar este breve ensayo me la proporcionó la dedicatoria que me escribió su traductor, Ignacio Pablo Rico. “Espero que disfrutes la lectura de este texto tan delirante como entrañablemente anacrónico”. Clave de lectura y verdadero gancho para que este librito adquiriese una posición privilegiada entre mis lecturas pendientes.

la revolución de pasado mañana

No puedo dejar de hacer unas consideraciones generales sobre el ambicioso título que  nos ocupa: MANIFIESTO NEOLIBERTARIO, considerando la facilidad con que el tiempo añade y roba matices y nuevos significados a las palabras. De hecho, no hay palabra más reivindicada y reinventada que “libertad”. Libertad para los europeos de los años sesenta, asegurada por Estados poderosos que facilitaban su Bienestar –desde una perspectiva propia de la vieja izquierda burguesa–; o libertad para tomarse uno las copas de vino que quiera, sin rendir cuentas a nadie –el inefable Aznar también daba su visión de la libertad, faltaría más: de nuevo, la derecha rancia se apropia de las tácticas de la izquierda–. Pero crucemos el Atlántico, que allá por los años 80, en el Sur de California, había una fuerte concentración de Libertarios dispuestos a cambiar el mundo.

Y esa concentración de Libertarios tenía como cabeza visible y gran teórico a Samuel Edward Konkin III, quien, tristemente, fallecería sin acabar su programa teórico. En efecto, Konkin era el representante del movimiento agorista, y se trataba de un tipo harto peculiar, “embutido en su camiseta y pantalón negros, y luciendo unas características gafas con cristales rojizos”. La descripción no engaña: cualquiera que lo viese por la calle fácilmente podría confundirlo con un anti-héroe futurista de película de John Carpenter. De hecho, Konkin encontró la inspiración para sus teorías políticas en clásicos de la ciencia ficción, como Robert A. Heinlein. Y no contento con ello, Konkin hablaba de llevar los progresos sociales del anarcocapitalismo… ¡a las colonias exteriores!
 
Manifiesto Neolibertario plantea en menos de 100 páginas una alternativa al actual estado de las cosas. Alternativa que peca de utópica, y que, según ha demostrado el paso del tiempo, no deja de ser un espejismo más dentro de la vida política norteamericana. Konkin se opone con fuerza al poder del Estado, cuyas instituciones le resultan totalmente inservibles, y propone recuperar el ágora, un espacio público de intercambios sin intermediaciones. Su lectura, de marcado tono panfletario, apasionará a los enamorados de las utopías, y hará gracia por la premura con que se escribió, conminando a los ciudadanos a esa revolución que iba a llegar pasado mañana…


"La Contraeconomía ofrece una inmediata gratificación a aquellos que abandonan la restricción estatal. El Libertarismo premia a quienes lo siguen con más liberación y realización personal que cualquier otra alternativa conocida."
 


Ágora, Anarquía, ¡Acción!

 

Unión Editorial / Innisfree, 2012
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David G. Panadero
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