¿Hay terror después de Clive Barker?

Terror: espectáculo secreto y melancólico, solo apto para iniciados, gente fuera de lugar y fuera de tiempo

Saludablemente desquiciada


Fue en el transcurso de la Semana Gótica de Madrid, cuando Óscar Mariscal presentaba la novela que había traducido, El fantasma de la Mansión Guir, y llegó el turno de preguntas. Anuncié que mi pregunta sería muy directa y muy puntual, y quizás por eso, Óscar se temió lo peor.



¿Hay terror después de Clive Barker?

Seis palabras me bastaron para dejar al concurrente en silencio total. Óscar Mariscal no sabía literalmente por donde salir. Y no porque él, destacado especialista en literatura fantástica, no hubiera hecho "los deberes". La existencia o no de terror después de Clive Barker es una cuestión que nos interesa e incluso preocupa a algunos, que no encontramos cabezas visibles dentro del género, que ocupen el trono legado por la generación de los Stephen King, Ramsey Campbell, Clive Barker; los John Carpenter, Dario Argento o John Landis...

una industria cultural

cada vez más homogénea

Días después, con la pregunta flotando en el aire -¿Hay terror después de Clive Barker?-, y planteándome si el género de terror con el que crecí había dertivado en un espectáculo secreto y melancólico, solo apto para iniciados, gente fuera de lugar y fuera de tiempo... recibí un correo electrónico que me avisaba de una novedad editorial que, en parte, daba una respuesta positiva a la dichosa pregunta. Valdemar acababa de editar Noctuario. Relatos extraños y terroríficos, de Thomas Ligotti, un autor con un mundo propio, que cultiva el terror desde el presente, alejado de falsas coartadas nostálgicas.

También un amigo, el investigador Rubén Sánchez Trigos, me recomendó una película titulada The Cabin in the Woods (2011). Aseguraba que este título daba la vuelta de tuerca necesaria a todos los lugares comunes del género, y era "¡lo más!". No tardé en hacerme con una copia de esta cinta de Drew Goddard, ¡que vi anoche mismo! Y os puedo comentar que su interés es creciente. Parte de una situación tópica, retratada tópicamente: cinco jóvenes van a pasar unos días a una ignota casa de campo.

Como no podía ser de otra manera, encontrarán un misterioso sótano en la casa; allí estarán los escritos del superviviente de un festín de sangre; y sin saberlo, pronunciarán la invocación que servirá de llamada para las criaturas primordiales. Goddard es consciente de lo tópico de todas estas situaciones, y para un mayor distanciamiento, las subraya con una música incidental dramática, que funciona en un doble sentido: tanto a modo de aviso de que va a suceder algo terrible, como a modo de indicación de que todo lo que vemos es un juego de artificio.

Lo que no saben los atrtibulados protagonistas es que están siendo monitorizados en todo momento. En ese momento, el espectador, al que le costaba empatizar con esos adolescentes tan insustanciales, accede a una información básica sobre los personajes, que ellos mismos desconocen: están controlados.

Lejos de encasillarse en una mecánica fácil, y como buen prestidigitador, Drew Goddard sabe hacer evolucionar el argumento, llevándonos de sorpresa en sorpresa, siguiendo una lógica saludablemente desquiciada que nos llevará a ver más monstruos de los que nuestra memoria es capaz de retener...

Desafortunadamente, no podemos hablar con The Cabin in the Woods de un cambio de tendencia en el cine de terror. Como no podía ser de otra manera, gracias a comentarios en foros especializados, en redes sociales y blogs, la película se ha convertido en título de culto instantáneo, pero, por ejemplo, su estreno en España tendrá lugar para la pequeña pantalla, DVD y BluRay.

Volvamos por un momento al punto de partida: ¿Hay terror después de Clive Barker? La pregunta es de difícil respùesta, cuando, frente a la creatividad ilimitada del autor de los Libros de sangre, se imponen cada vez más, sagas reiterativas, en las que importa, por encima de la sorpresa, la repetición de lugares comunes ya conocidos por el aficionado. Tampoco es fácil responder, si comparamos la carnalidad y la transgresión de Barker con el rancio y asèptico sentimentalismo, típicamente Neocon, que representa la saga Crepúsculo.

De momento, para animar la espera de una nueva ola de terror -que no sabemos si llegará, y que a estas alturas, nos permitimos ya dudarlo...- proponemos hacer un alto en el camino, y disfrutar estas obras aisladas, sabrosas anomalías de una industria cultural que, cada vez más, todo lo hace homogéneo. Y sin embargo, han sido posibles: Noctuaria y The Cabin in the Woods.

David G. Panadero

En La ciudad vestida de negro encontrarás más respuestas
Publicar un comentario en la entrada