El diablo me obligó. F. G. Haghenbeck


La vitalidad y la violencia se muestran en sus más variadas facetas

¡Vibrante y tremendo!
Elvis Infante tiene una ocupación ciertamente peculiar: la de diablero, cazador de demonios, ángeles caídos y otros seres sobrenaturales, destinados a variopintos destinos. Ésta no es una ocupación plácida ni tranquila, y además, le relaciona con sujetos de inquietantes intereses. Al recibir un encargo, aparentemente habitual, se verá involucrado en un fregado en el que no sólo su vida, sino su alma se ponen en gravísimo peligro. Y todo esto contado en presente en el East Side de Los Ángeles, ese enorme ghetto de mejicanos en los EE.UU. cuya lengua y cultura satura cada una de las líneas de este relato, y con el recuerdo de las aventuras del protagonista en la guerra de Afganistán, en la que se dedicó a luchar en las cuevas de las montañas, persiguiendo talibanes, y descubriendo, como tantos otros en épocas pretéritas, que ese laberinto de cavernas es una de las puertas del infierno. Los términos vibrante y tremendo resultan las líneas motrices de una narración intensa, trufada de variadas fuentes culturales, y donde la vitalidad y la violencia se muestran en sus más diversas facetas, proponiéndonos una variada panoplia del horror y sus maravillas. Y todo esto con un español mestizo, lleno de matices y con una fuerza que pocos escritores logran alcanzar. Un tremendo libro.

Salto de página, 2012
José María Sánchez Pardo
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