Cuervos. John Connolly

Un relato de estremecedora intensidad



Una lectura absorbente

En la aislada localidad de Pastor’s Bay, en el estado de Maine, la pequeña Anna desaparece. Durante la búsqueda, Randall Haight, un misterioso habitante de la comunidad, empieza a recibir unos inquietantes mensajes, con unas fotografías, que lo enfrentan a las peores pesadillas de su pasado. Y para que la situación no le desborde, contrata al detective Charlie Parker. La investigación obligará a Parker a bucear en aguas tan procelosas como son el abuso y asesinato de niños y las cruentas guerras entre grupos de delincuentes de la zona de Boston. Esto le obligará a convivir con personajes de todo pelaje: miembros del FBI, con intereses muy concretos, policías locales de incierto pasado, delincuentes varios que no tienen ninguna compasión en la consecución de sus objetivos, y una comunidad voluntariamente apartada del mundo, y que se resiste ferozmente a que se hurgue en sus secretos. Esto pondrá a Charlie Parker al frente de una investigación terrible, en la que la maldad será el pan nuestro de cada día, y sus diversas formulaciones le obligarán a él y a sus colegas a esforzarse de lo lindo. Novela intensa, con el peculiar ambiente ominoso de Connolly, con la habitual aparición de fenómenos fantasmagóricos, pero que se combinan con un realismo y una brutalidad tan feroz que llega a estremecer. Hay que reseñar el homenaje que hace el autor a la novela Los amigos de Eddie Coyle de George V. Higgins, en cuanto nos da una vuelta por lo mas sórdido de los bajos fondos y los pequeños delincuentes de la ciudad de Boston, transmitiéndonos sus cuitas y su vida cotidiana. Es impresionante cómo esta décima entrega de las peripecias de Parker mantiene el nivel, aunque en esta ocasión ha pasado de una escritura desaforada y angustiosa a un relato de estremecedora intensidad, de lectura absorbente. Un libro imprescindible.

Tusquets, 2012
José María Sánchez Pardo
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