Abaskhia. Roberto Malo, Francisco Javier Mateos y David Laguens


Los tres se han dedicado a disfrutar creando, o a crear disfrutando. Y eso se nota.

Estos dos cuentan, no escriben


Y, mira tú por donde, van Roberto Malo y Francisco Javier Mateos y tienen a bien decidir que se va hacer tarde, y que va siendo hora de contar –porque estos dos cuentan, no escriben– una nueva historia. Y también va siendo hora de narrar –porque estos pájaros narran, no redactan–. Y que para tal empresa, nada mejor dar el queo a David Laguens para que se suba a bordo con todo su talento amachambrado en el petate.

Lógica del absurdo
 y regocijo a bocajarro

En este nuevo cuento los tres cuates se emplean a fondo para narrar el viaje iniciático de Abaskhia, un niño que recorrerá aquella Rusia atemporal de leyendas, ortodoxias y paradojas que pululan por paisajes de estepas inmensas y desoladas, bosques milenarios, chozas palaciegas y palacios orientales. Y es sobre esta alfombra persa por la que se desliza un reparto propio de la casa: vacas charlatanas, hadas con paciencia benedictina, zares bostezantes y beodos, princesas enojosas y deslumbrantes y un prota tan lelo como ingenuo, tan banal como cuajado, tan sencillo como simplón, tan cual como quiera, tan Don Pepito como Don José, tan David como Panadero, tan usted como yo.

Y, ya de paso, Abaskhia supone dar una vuelta de tuerca a las aptitudes de Laguens para la composición, narratividad, equilibrio e iluminación en una “puesta en página” que supone un tour de force para el que se ve obligado a exprimir lápices y paleta para derramar tintas y minas por unas espléndidas composiciones que además, realimentan y espolean a Malo y Mateos, quienes no se recatan en ofrecer un generoso puñado de palabras dispuesto en argumento coherente, trama estructurada, diálogos impagables, lógica del absurdo y regocijo a bocajarro.

Vamos, que si te paras a pensarlo, es normal –o debería serlo– que libros como Abaskhia ocurran; al fin y al cabo, sus autores solo se han dedicado a disfrutar creando o a crear disfrutando. Y claro, estas cosas se notan. Y mucho.

Delsan, 2012
Luis de Luis
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