Verde y gris. Ana Zarzuelo

         

Verde y gris. Gris y verde. Esos colores no compaginan para la mayoría, pero yo día a día con ellos me visto. Verde y gris. Verde como la hierba. Gris como el cielo nublado, que me anula como tú. 

No hay derecho a que se me anule. Es cómo un asesinato de mi persona. A veces desearía haberte matado cuando lo conseguiste.

Hace unos años vino la policía a notificarme tu muerte. Lloré. ¡Hay que ser tonta! Lloré y fui a reconocer tu cadáver, y hasta me llevé una alegría cuando me di cuenta que no eras tú. Decidí callar,  olvidarte un poco más, y confirmé tu muerte. La policía me dijo que habías sido un héroe, un mendigo héroe. Salió tu caso en la prensa y yo era feliz al leer algo bueno de ti, aunque sabía que no eras tú. Somos raras las mujeres, o al menos yo.

Cobré tu pensión y después de años quedaste en el olvido para los demás. Ayer regresaste buscando robarme, anularme como siempre. Estás muerto para los demás, pero yo ayer yo te he matado de verdad. Seguías vistiendo de verde y gris, como la última vez que me abandonaste.  Sé por eso que tú tampoco me habías olvidado, como yo a ti. Nunca desde aquél día nunca pude dejar de vestir tus colores.
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