Una investigación filosófica. Philip Kerr


El barniz cultural que da este (mal) disimulado Tratado de Filosofía para Dummies nos da la coartada perfecta para disfrutar de una (mal) disimulada novela de Thomas Harris. El libro que siempre quisimos leer y nunca nos atrevimos a decir

   


Cualquiera que conozca una miaja este mundillo, colectivo o rebaño de frikazos que, piadosamente, se viene a definir como Público Lector sabrá que en él –como en todos– pastan castas, subespecies o tendencias (a veces compuestas de una sola “persona”) que se caracterizan por entender la lectura como los que van al fútbol al gritar al árbitro; es decir, como un modo de dar de alta a sus traumas y purgar las obsesiones acochinadas en chiqueros a base de concederse la razón suprema e inalienable y no respetar – ni por el forro– las más elementales normas de convivencia. En definitiva, concebimos la literatura como un laxante para el ego.

tan tedioso y correcto como,
 en definitiva, irrelevante

Pues bien, entre los grupúsculos de los que hablaba antes, nos encontramos aquellos que vamos de cultos, nos las damos de duros, hacemos creer que hemos leído todo: la alta, la media, la baja y subterránea literatura. Nada nos impresiona, nada nos afecta, nada nos inmuta salvo escogidas obras de la historia o chorradas que no ha leído nadie, salvo nosotros claro (que lo hacemos, ahora que nos oye nadie, por la exclusiva razón de llamar la atención; algo que nos encanta). Somos condescendientes, desdeñosos o, sencillamente, maleducados con los gustos de los demás lectores. En resumen, somos unos reprimidos.  

Nos encantaría leer y disfrutar como gochos cualquier best–seller pero –apretándonos un cilicio mental sobre nuestras magras carnes intelectuales– nos negamos a reconocerlo así nos aspen. Eso sí, también somos un público potencial. Así, no es de extrañar que un autor razonablemente avispado, como, sin ir más lejos, Philip Kerr olfatee en nosotros un posible filoncillo de cash a explotar y nos talle un producto a medida confeccionando con Una investigación filosófica un Silencio de los Corderos para culturetas, un Hannibal the cannibal para gafapastas.

La novela, que cuenta la gradual fascinación entre una policía y el psychokiller a quien tiene que dar caza, se estructura en torno a las interpretaciones que dan los personajes a las pistas e indicios (siempre sobre obras y autores de la Filosofía)  que, como las migas de Pulgarcita voluntariamente va dejando el citado psycho para hacer más entretenida la espera hasta la inevitable captura.

La verdad es que no está mal pensado. El barniz cultural que da este (mal) disimulado Tratado de Filosofía para Dummies nos da -a pedantes, engreídos y necios de la cosa literaria-  la coartada perfecta para disfrutar de una (mal) disimulada novela de Thomas Harris (con el seudónimo de Philip Kerr); es decir, el libro que siempre quisimos leer y nunca nos atrevimos a decir.

El único problemilla que veo al negocio es que Una investigación filosófica resulta ser un libro tan tedioso y correcto como, en definitiva, irrelevante que Kerr hizo (más que) bien en dejarse de pomposas zarandajas intelectualoides y empezar en campar (literariamente) por las dulces praderas del Berlin noir.
 Su autoestima, sus cientos de lectores, y su cuenta corriente aún le deben estar agradeciendo  su irreprochable decisión.

Anagrama, 2007

Luis de Luis
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