La fuerza del destino. Marco Vichi


Hace unos años, en Florencia, un niño, Giacomo, es violado y posteriormente asesinado por cuatro pervertidos y poderosos prohombres de la sociedad florentina

   


Ante todo, diré que la fuerza del destino es una muy buena novela.

¿Negra?. Tal vez, pero no solo eso, es algo más.

Indiscutiblemente hay argumentos que confirman su carácter de novela negra, como que el protagonista es un comisario y que hay varios asesinatos, pero también hay otros que nos llevan a pensar que es algo más, que es una novela total, como es la forma en que el autor lleva la narración y como es la propia existencia del protagonista, el comisario Bordelli.

Así las cosas y para entendernos daremos por sentado que estamos ante una gran novela negra.

El argumento es interesante. La acción se desarrolla en la Toscana. Hace unos años, en Florencia, un niño, Giacomo, es violado y posteriormente asesinado por cuatro pervertidos y poderosos prohombres de la sociedad florentina. El protagonista logra descubrir a los autores, pero no tiene pruebas materiales para incriminarles.

Con el objeto de que abandone la investigación, Monseñor Sercambi, cabecilla del grupo, ordena que la novia del comisario Bordelli sea violada. Como consecuencia, se produce la ruptura de la pareja, lo que supone la entrada en crisis de nuestro protagonista, que decide romper con todo.

Abandona el cuerpo de policía, vende el piso de Florencia y se va a vivir al campo. Allí, entre recuerdos de su participación en la segunda guerra mundial y echando de menos a su antigua novia, pero sin atreverse a pedirla que reanuden su relación, va tramando la forma de hacer justicia para con los asesinos de Giacomo.

Como os podéis imaginar, la novela me ha encantado. La trama se desarrolla con calma, sin prisas y eso nos permite saborearla, pues está muy bien construida. Todos los personajes están muy bien definidos y se nos hacen simpáticos, en especial el protagonista, del que sacas la conclusión de que es un buen tío.

Duomo, 2012

Javier Aramburu
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