Los espejos turbios. Rafael Marín


Una mirada profunda e inspirada

Angelito Fiestas, un estudiante de la Universidad de Cádiz, es testigo involuntario del asesinato de una mujer, en el que reconoce al autor… lo cual es algo muy peliagudo. Al no saber muy bien qué hacer, echa mano de Torre, antiguo hombre de confianza e incluso matón de su difunto padre. El conocer el nombre del asesino no es suficiente para demostrar su culpabilidad, por lo que el joven Fiestas y el duro Torre, tienen que enfrentar una difícil investigación, que les permita mostrar la culpabilidad del asesino. Y esto nos embarca en una aventura por la ciudad de Cádiz, sus gentes y sus costumbres, por el mundo de internet y la pornografía. Es de destacar la colección de secundarios que aparecen en la novela, que permiten un caleidoscopio de historias que refuerzan la trama central alrededor de la producción de pornografía y cómo personajes presuntamente adaptados a la sociedad, pueden degenerar en sanguinarios asesinos. Y todo esto con un estilo magistral, con un ritmo narrativo que hace beberte esta historia, tanto en lo amargo como en lo humorístico, y que nos ofrece un relato lleno de humanidad, digno continuador de las peripecias de Torre, en Detective sin licencia, y que resulta una de las miradas más profundas e inspiradas de la oferta detectivesca de los últimos años. Una magnífica novela.

Grupo Editorial Ajec, 2012

José María Sánchez Pardo
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