Entrevista con Rafael Marín Trechera


El género negro es de lo más agradecido, pues nos regala con novelas como la que acaba de publicar Rafa Marín, Los espejos turbios, que, como ya apuntó en Detective sin licencia, prueba que no todos los registros han sido recorridos, que todavía se pueden ofrecer protagonistas singulares como Torre, y que se puede escribir en un estilo brillante y novedoso, y como resultado, regalarnos una gran novela negra que apasiona y engancha. Rafa Marín es un escritor polifacético, que ha escrito magníficas novelas de ciencia ficción, extraordinarios relatos donde el mestizaje de géneros logrando una perfección poco habitual, y es guionista de cómics, incluido su celebérrima participación en Los cuatro fantásticos de la todopoderosa Marvel. Aprovechando la presentación en Madrid de su novela, tuvimos la fortuna de charlar con él sobre esta novela, y en general sobre libros, géneros y demás faunas.

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotografías: Juan Salvador López

     



¿Quien es Rafa Marín?.

Un señor maduro, gordito, charlatán, que va por la vida de pedante y sesudo y al mismo tiempo intenta cultivar el buen humor. Soy de Cádiz, donde vivo y trabajo dando clases de inglés y literatura universal, traduciendo libros ajenos y, cuando tengo tiempo, escribiendo cosas propias.


¿Cómo y por qué has dado el paso de la ciencia ficción a la novela negra?

Siempre me ha gustado la novela negra. Chandler es Dios. Ya mi primera novela corta publicada, Nunca digas buenas noches a un extraño era una mezcla de novela negra y ciencia ficción (muy anterior a Blade Runner, por cierto). Aparte de las tres novelas de Torre, Elemental querido Chaplin no deja de ser un policíaco.


¿Por qué esta formula de protagonista detective sin licencia? No es un policía, ni detective profesional...

Torre lleva dándome vueltas en la cabeza desde hace treinta años. Incluso hay un relato por ahí perdido, “Ciudad negra”, que está escrito en estilo convencional, la típica primera persona de la novela de detectives. Luego, muchos años después, di con la tecla de esa forma de escribir las historias en Cádiz: en gaditano, remedando el habla oral. Como dice Victor Ánchel, es como si yo contara de viva voz algo que he oído. Que yo sepa, en Cádiz solo hay un detective privado, así que Torre va por libre.


¿La catadura moral del protagonista se puede resumir en esta frase?: "Me cuesta el mismo trabajo ser malo que ser bueno. Lo mejor solía ser mirar para otro lado y dejar a cada uno a su aire"

Torre es de natural tranquilo, pero cuando se cabrea, se cabrea. Fue boxeador (y sabremos en la próxima novela que sin vocación) y quizá teme que la fuerza de sus puños pueda lastimar a alguien tanto como lo lastimaron a él. En ese aspecto, no se ensaña: cuando tiene que pegar hostias, suele bastar con una sola. Pero él procura no llegar a las manos. Con su presencia, basta.

un pasado que no recuerda


El protagonista gira alrededor de un pasado que no siente como suyo, no pasan de ser fotos...

Torre es un cincuentón al que le han robado veintitantos años de su vida. Es un hombre de treinta que ve que se le escapa la vida. Y busca, sin darse cuenta, un pasado que no recuerda y que quizá, porque no lo recuerda, no lo ha vivido siquiera. La única persona que le echó una mano fue su jefe y amigo Pepito Fiestas, y desde entonces, al menos en las dos primeras novelas, vive alrededor de su familia, como una especie de angel de la guarda samurái.


¿Y el gusto por las fotos de epoca?

Hay mucha gente en Cádiz aficionada a las fotos antiguas, fotos del Cádiz de principios del siglo veinte, y me pareció un detalle simpático que en esas fotos Torre busque su pasado, aunque sea un pasado más remoto que su propia vida: empezó a coleccionar fotos a remolque de Pepito Fiestas, que era el verdadero coleccionista, y cuando Pepito le dejó en herencia esas fotos, son para él como una especie de ventana al pasado. En la tercera novela, por ejemplo, después de un bajón en su investigación, porque no da pie con bola, son las fotos antiguas las que le hacen sacar fuerzas de flaqueza y resolver el caso.


¿Por qué este estilo sin diálogos?

Por la misma dificultad de reproducir el habla gaditana y que resulte gramaticalmente y ortográficamente creíble. Escribí un primer relato, “Con la memoria partida”, y me salió de un tirón, sin diálogos. Escribí un segundo relato, “Ciudadano Fiestas”, y lo mismo. Y cuando los continué en la novela Detective sin licencia, cuando me di cuenta llevaba más de cien páginas sin diálogos. Por tanto, se convirtió en la marca de estilo de las historias de Torre.

Lo curioso es que creo que no se nota, que en realidad se escuchan los diálogos en gaditano aunque no vengan marcados con el típico guioncito y los puntos y aparte.


En tus novelas salen muchos personajes jodidos por la realidad, Dafne, mendigos... locos, el Troy Badodo...

La realidad es muy jodida, y en Cádiz, pese al cachondeo, hay mucha gente muy jodida. Torre es un testigo, un secundario de la vida de los demás, y a veces esa gente con la que se cruza es muy rara, muy hecha polvo, muy sui generis: el Troy es un mendigo famoso en Cádiz, por ejemplo, igual que Kid Betún. La Dafne, aunque tiene un origen real, no es tan despendolada como aparece en el libro. Pero en el fondo todos los personajes tienen un sesgo amargo. Imagino que como yo mismo. O como todo el mundo.


En ambas novelas salen personajes con dos caras. la publica y la del vicio, los hermanos del tortillita, Pepito Fiestas, el malo de Espejos...

Muchos de los personajes son reales, o están basados en personas reales, gente que conozco o de la que me han hablado. Todos componen un mosaico de tipos con los que se cruza uno cualquier día por la calle. Y alguno de ellos es un inconsciente, como Pepito Fiestas, o un psicópata asesino con doble personalidad.


Este gusto o interés por el doble especular, que aparece en algunos cuentos, ¿de dónde te viene?

No lo sé. Quizá es que creo, como Stevenson, que Jekyll es quien abre la puerta a Hyde. La capa de barniz educado de la sociedad salta a poco que rascas. La gente mejor del mundo tiene algún que otro cadáver en el armario. Y es divertido pensar que en una ciudad como Cádiz, donde nunca pasa nada, hay ocultos capos de la droga o asesinos en serie. Lo mismo hasta es verdad. Una cosa es cómo nos vendemos y otra cómo somos. La novela negra, en el fondo, trata de eso: de quitarle la careta a la sociedad urbana y demostrar que en la oscuridad hay monstruos.

Cádiz vive en crisis


¿Cuál es el talante de Cádiz? ¿cachondo, ... amargo, resignado?

Cádiz vive en crisis desde hace tanto tiempo que ni nota la crisis. Somos un barco a la deriva desde hace… no sé, treinta años, desde que cerraron Astilleros. Y si contamos que el momento de máximo esplendor de la ciudad está en el siglo diecisiete y que lo que ahora vendemos como nuestro mejor momento, la Pepa y 1812, supone el final de todo aquello y el principio del fin… Cádiz vive de espaldas a su presente y se resigna, no es senequista, sino más bien hija de Plauto: somos más romanos que árabes, en cualquier caso. Nuestra bendición y nuestra condena es la misma: el humor, el carnaval, el vivir de espaldas a la miseria, el aprender a sobrevivir doblando poco la espalda… Hay quien ha hecho un arte de no hacer nada.


"La línea que separa el Eros del Tánatos es tan fina como una cinta escarlata"¿esta frase se aplica a estas dos novelas?

Creo que se puede aplicar a la vida. Un día estás aquí y otro no estás aquí.


"Haciendo de él algo más que un friki que buscaba diversión porque no era capaz de mirar a la vida cara a cara". Esta segunda novela habla mucho de los frikis... ¿homenaje? ¿reconocimiento? ¿visión crítica?

Un poco de todo. Los referentes del personaje friki son mis referentes, naturalmente. Puede que yo no domine todos los palos que Angelito Fiestas, pero están ahí. Lo malo del frikismo es cuando se convierte en religión, cuando se sustituye el puro conocimiento de una cultura más o menos alternativa por el integrismo. Me molesta que los frikis no tengan sentido del humor, tan básico en la vida. Por eso les pego alguna colleja, aunque con amabilidad y cariño.


Aunque suena a topicazo... Cádiz y sus gentes no sólo son el telón de fondo de tus novelas, sino que resultan muy protagonistas...

Creo que Torre encarna muy bien a Cádiz, en lo bueno y en lo malo, en lo triste y en lo alegre, en las idas de olla y los momentos de inspiración genial. No sería el Torre que es si viviera en otro sitio, en otro ambiente. Y la voz que cuenta las historias, que es la voz de mi madre, de mis tíos, de la generación anterior a la mía (la generación del propio Torre) no deja de ser la voz de buena parte de la ciudad, una voz que dentro de treinta años ya no será la misma. Todas las historias que desarrollo en Cádiz están relacionadas, aunque sean de estilos distintos: Momo el guanamino, por ejemplo, sale en la primera novela de Torre y también en La ciudad enmascarada. Quien resuelve el problema de la doble personalidad del malo de Los espejos turbios es el malo de la otra novela. Torre aparece de refilón en Una canica en la palmera, uno de los protagonistas de La piel que te hice en el aire es hermano de Patricia Plastilina, la churri de Torre… Cádiz es un microcosmos de relatos e incluso de cómics: hay personajes de relatos de Torre que asoman en los tebeos que he hecho de 12 del Doce, por ejemplo.


¿Te has documentado sobre la historia criminal de cádiz? El asesinato del piso 13…

No, porque tampoco es tan extensa. Pero cuando se produce en Cádiz un momento criminal grave, pasa directamente a la cultura popular: en Cádiz estuvo el Lute, en Cádiz tuvimos miedo del Arropiero. Y lo del asesinato del piso 13 (que lo mismo no fue en el piso 13) es real y a los protagonistas los conoce todo el mundo.


¿Quién es Antonio Gómez y los de Madre Coraje?

Madre Coraje es una asociación, una ONG, que recicla aceite y lo convierte en jabón y lo envía a Sudamérica. Tuve la suerte de entrevistar a Antonio Gómez para una revista hace unos diez años y me parece que el trabajo de esos jubilados era encomiable. En la tercera novela hay una especie de homenaje en la figura del personaje que quería ser torero y genio del mal y acabó llevando adelante una ONG.


¿Quien es Pepito Fiestas o Juan Antonio Campillo de la Cruz?. ¿hay personajes reales en los que te basas? ..

Juan Antonio es ficticio y Pepito Fiestas, pese a que parezca imposible, es cien por cien real. Hay muchos personajes de verdad en la novela, algunos se mencionan con su propio nombre y otros se forman a partir de dos o tres personajes reales. Quizá por eso parecen tan verosímiles… o tan increíbles.


En toda novela suele haber homenajes y venganzas. ¿cuáles son éstas y aquéllos en tus dos libros?

Más bien lo que hay en estas historias de Torre es el deseo de reflejar unos personajes y un ambiente, antes de que se pierdan “como lágrimas en la lluvia”.


Antes de finalizar, ¿qué destacarías de esta novela , que no haya sido citado?

Te confieso la verdad: es una novela que no he escrito yo. O, al menos, no la ha escrito mi yo consciente. Ese estilo sin diálogos, esas idas de olla, esas paranoias que luego al final retoman siempre el hilo, ese caso policial que se resuelve a base de intuición y casualidad… no están pensados. Las tres novelas de Torre son casi escritura automática, inconsciente: me planto delante del ordenador con la pantalla en blanco, pongo los dedos en el teclado… y cuando termino una hora más tarde ya está el capítulo terminado, sin que necesite apenas correción estilística ni ortográfica, y sin que yo tenga nunca la menor idea de por dónde va a acabar el caso.

Proyectos de futuro

En otoño de este año saldrá la tercera entrega de Torre, Lona de tinieblas.Terminar de escribir un policial a cuatro manos con Juan Miguel Aguilera, que tenemos detenido en la página 100 desde hace un par de años. Y lo mismo embarcarme en una nueva novela de Torre, esta vez en los años ochenta y la movida, que ya tiene nombre aunque no caso: Los muertos de Madrid (entendiendo lo de “los muertos” de gaditana manera, claro).



Esta entrevista se celebró el sábado, 16 de Junio de 2012, en la librería Estudio en escarlata de Madrid. Queríamos expresar nuestro agradecimiento a los propietarios de la librería por las facilidades que nos dieron para la realización de esta entrevista.
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