El libro de Oriana. Nacho Escuín y David Guirao


Recorrerán una extraña y desolada tierra, donde superarán las pruebas impuestas por la sabiduría, el agua, el viento o la duda

   



“Y un día en el que todo parecía ser como el resto de los días algo cambió” son las evocadoras palabras de Nacho Escuín que, junto con una espléndida ilustración de David Guirao de una niña incendiada que mira al lector mientras recorre, firme, un despojado bosque invernal, inician -si me admiten la expresión, “en punta”– el magnífico El libro de Oriana, la última apuesta de la exquisita editorial Nalvay.

deja al lector con la boca abierta

Y no es escaso o baladí el reto que se imponen Escuín y Guirao contar -con palabras que narren a los dibujos y dibujos que narren a las palabras- un viaje iniciático en una tierra imaginaria de una mujer y de el hombre “al que visita en sueños”. Recorrerán una extraña y desolada tierra, donde superarán las pruebas impuestas por la sabiduría, el agua, el viento o la duda.

Es preciso, para ello, que tanto frases como ilustraciones eviten lo trillado, eludan los tópicos y escapen al tópico. Es preciso, también, que tanto frases como ilustraciones, narren al unísono haciendo de la composición de la página un (y no el menor) elemento narrativo más y sean capaces de hacer imaginado lo imaginario, mítico lo trivial, hechizante lo cotidiano, nuevo lo viejo, deslumbrante lo mil veces visto.

Y Escuín y Guirao lo consiguen en este libro, elegantemente editado, empleando todos sus recursos y sabiduría, por Ediciones Nalvay. Todo en El libro de Oriana resuena resplandeciente y arrebatado, sabe a leyenda y a crónica, a recuerdo y a fábula.

Como toda historia debería hacer, El libro de Oriana deja al lector con la boca abierta. Es decir, maravillado y con ganas de más. De mucho más.

Nalvay, 2012
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Luis de Luis
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