Sé que mi padre decía. Willy Uribe

…de atmósfera opresiva, claustrofóbica, escrito con la crudeza del que describe con las tripas una realidad que sufre de cerca…

brevísima pero nigérrima


Tras años de ausencia desapercibida, Ismael Ochoa está de vuelta por Vizcaya.

Pero no por nostalgia.

Ningún ex legionario añora Bilbao.

Y menos, un vasco.

Euskadi no paga traidores.

Ni por cuestiones familiares, porque es huérfano.

De madre, por accidente. Y de padre, por convicción.

Porque un vasco de casta, prefiere un hijo negro que español.

Y su padre es vasco. Muy vasco. Hasta la médula. Y cabrón. Muy cabrón. Hasta el tuétano.
Por eso lo odia. A muerte. Por eso se alistó. Para joderle.

Tampoco regresó por asuntos de faldas, aunque esté casado.

O quizás por eso.

Por estar casado con Irene Pascuales. Una puta. Una puta mexicana. Una puta mexicana y peligrosa, dispuesta a todo por dejar de ser puta y mexicana.

Nada de eso.

Ismael Ochoa ha vuelto por negocios.

Para dejar de ser un perdedor.

Para chantajear a un amigo de la infancia. A un niñato con un secreto inconfesable. A un hijo de papá con un papá con mucho dinero.

Pero, pronto descubrirá que no será fácil.

Que nada ni nadie es lo que parece.

Que su estrella no está a punto de cambiar, sino de estrellarse definitivamente.

Con tan sobrios y contundentes mimbres, Willy Uribe urde un thriller de atmósfera opresiva, claustrofóbica, escrito con la crudeza del que describe con las tripas una realidad que sufre de cerca, que le duele a diario. Un Bilbao mortecino y crepuscular donde hasta los bares tienen derecho de admisión y voto de delación, donde el miedo se masca en el ambiente y sólo las paredes hablan, donde todo es ver y oír, porque como en la Galicia profunda de la última obra de Manuel Rivas, Todo es silencio, y la boca no es para hablar, es para callar.

Una novela brevísima pero nigérrima, donde lo importante es lo que se intuye más que lo que se muestra.

De líneas contadas, porque lo esencial se cuenta entre ellas.

Sencilla de devorar, imposible de olvidar e imprescindible de leer.

Justa ganadora del Premio Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de 2009, afortunadamente recuperada por Libros del lince tras la infausta clausura del Andén editorial donde viese la luz.

Una obra angustiosa y desesperanzada, durísima, sólo al alcance de Uribe, autor así mismo del tan necesario como desolador reportaje fotoperiodístico “Allí donde ETA asesinó”, que retrata con impactantes imágenes en blanco y negro y lapidarias frases negro sobre blanco, algunos lugares donde tuvieron lugar atentados de la banda armada, el mismo día y a la misma hora en que acontecieron, para combatir el preocupante alzhéimer colectivo que aqueja a nuestra sociedad.

Libros del lince, 2012
Sergio Vera Valencia
Publicar un comentario en la entrada