Entrevista con Joe Alamo

Fantasía y negritud
Joseph Álamo, Joe para los amigos, nació en 1960 en Leamington Spa, Reino Unido, pero reside en Valencia desde hace treinta y cinco años.
Empezó a escribir a la tierna edad de cuarenta y cinco, como el mismísimo Raymond Chandler, y al igual que el maestro, lo hizo en revistas, resultando finalista de numerosos certámenes de relato y participando en antologías como Taberna espectral y Antología Z. Vol.2 , donde hizo su primera aparición Tom Z Stone.
En 2007, finalmente dio el salto, de la mano de El enviado, una maravillosa novela disfrazada de antología de relatos fantásticos, que el lector debía encajar como si de un intrincado rompecabezas espacio-temporal se tratase.
Ya en 2010, debutó en el género que nos ocupa con Penitencia, un atípico thriller de tintes sobrenaturales, sobre un despiadado asesino en serie.
Y así, llegamos hasta el presente, hasta ésta su tercera novela, Tom Z Stone, publicada por la prestigiosa línea Z de Dolmen en 2011, donde una vez más vuelve a conjugar fantasía y negritud.

Como se ha podido comprobar por tu bio-bibliografía y queda patente en Tom Z Stone, no tienes el menor reparo en alternar e incluso fundir novela y cuento, fantasía y género negro, ¿en qué distancia narrativa te sientes más cómodo? ¿Y cómo definirías tu estilo literario?

No defino mi estilo literario. No me gustan las etiquetas, aunque comprendo que tal y como está estructurado el sistema comercial, te van a poner una, quieras o no. El problema lo he tenido precisamente con Tom Z. Stone, que es una novela etiquetada como Z, sin serlo realmente.
Ahora bien, sí que puedo afirmar que me siento cómodo escribiendo una mezcolanza de fantasía, terror y género negro, aunque no desdeño otros géneros. La realidad es que cuando me pongo a escribir, pienso en contar una historia y no en el género en la que voy a circunscribirla.

El tema "zombi" es accesorio

Tom Z Stone es un detective zombi, o para ser más exactos, reanimado. ¿Qué fue antes, el detective, o el zombi?

Lo primero fue la idea de rendir un homenaje a Bogart, y lo segundo, pensar que estaba muerto, pero que si pudiera resucitarlo... Y el resultado ya sabes cuál es.

Normalmente, las novelas “zeta”, suelen ser de terror, con innumerables huestes de monstruos descerebrados y antropófagos como los terminales que aparecen en tu novela, ¿cómo se te ocurrió renovar el género con un muerto viviente inteligente e irónico?

Tanto como renovar... En Los Caminantes, el gran Carlos Sisí ya saca un zombi inteligente, el padre Isidro. Y creo que existe algún caso más por ahí. La cuestión es que el tema “zombi” es accesorio en la novela. Lo esencial era establecer un contexto diferente que me permitiera ciertas licencias. Por otra parte, un protagonista que tiene una segunda oportunidad, pero con fecha de caducidad, daba mucho juego.

Tom es un homenaje al género negro
pero sobre todo, a Bogart

Como narrador, Tom es un auténtico Marlowe redivivo y malhablado, ¿lo despertaste a propósito del “Sueño eterno”?

Sí. Tom es un homenaje al género negro pero sobre todo, a Bogart. Tom está en deuda con el Rick de Casablanca, el Marlowe de El Sueño Eterno y el Spade de El Halcón Maltés.

Leyendo a Tom, reconoces a Joe. Aparte de haber nacido en Inglaterra y vivir en Valencia, ¿qué más tenéis en común?

El sentido del humor de Tom es mío. También tiene un sentido de la justicia algo poético; la verdad es que creo en el karma y eso se refleja en todo lo que escribo. También compartimos el afán de comportarnos siempre con nobleza, aunque en ocasiones nos traicionemos a nosotros mismos dejándonos llevar por nuestras pasiones.

Aunque me encante Tom, confieso que me enamoré perdidamente de su ayudante Mati, tan dulce y vulnerable como sarcástica y peligrosa. ¿Te basaste en alguien real para crearla? ¿Me das su número de teléfono?

Mati ha despertado muchas pasiones, no sólo la tuya. Es uno de esos personajes que se apoderan del escritor. En principio, iba a ser una suerte de Moneypenny, la secretaria enamorada de James Bond que se resigna a verle pasar de cuando en cuando por la oficina, pero Mati me cogió de las solapas y me hizo ver que eso no iba a funcionar con un tipo como Tom.

Otro personaje fundamental de la trama es Eva Espinosa, la femme fatale de turno, tan pormenorizadamente descrita que me pregunto, ¿están sus curvas tomadas de alguna belleza real?

Sí. De hecho de dos bellezones: Ava Gardner, definida en su día como “el animal más bello del mundo” y Dita Von Teese. Dos mujeres de una belleza fría, perfecta y lejana en apariencia, pero con volcanes rugiendo bajo la superficie.

Las pesquisas de Tom transcurren en una Valencia muy peculiar, con un cierto aroma a Chicago años 30, ¿qué ciudad tiene más gángsters y zombis, la de Tom, o la tuya? ¿Te has planteado introducir trajes fantasma en próximas entregas?

No voy a decir que paso de la política, porque es absurdo eludir aquello que marca nuestras vidas. Pero en mis universos, en los que dibuja mi imaginación, no tienen cabida personajes tan mezquinos y miserables.

Por último, queda la tópica pero ineludible cuestión de ¿qué nos espera en futuras entregas de la serie? ¿Qué otros proyectos tienes entre manos?

Hay una segunda parte en proceso de revisión y a la espera de que alguna editorial se anime a publicarla. Aparte de eso, estoy moviendo otra novela, una de fantasía pura y dura. Y por último, en un par de meses salen dos antologías en las que he participado: Doscientas Baldosas al Infierno e Insomnia.

Muchas gracias, y mucha suerte para ti y para Tom.

Esta entrevista tuvo lugar en el cuartel general de Las Casas Ahorcadas, sito en Cuenca, el 3 de Febrero de 2012.
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