Entrevista con Javier Márquez Sánchez


Javier Márquez Sánchez nació en Sevilla en 1978, y se confiesa escritor por vocación y periodista por necesidad. No en vano, pese a su insultante juventud, lleva cerca de una década compaginando una fecunda labor creativa con el día a día en la redacción de revistas de prestigio como Cambio 16 o Esquire.

En lo estrictamente literario, tras colaborar en la Enciclopedia Musical “Canciones de oro” (Planeta, 2004), debutó con un libro sobre Simon & Garfunkel, al que siguieron algunas guías biográficas sobre artistas como Bruce Sprinteen o Paul Simon y los ensayos Rat Pack. Viviendo a su manera y Elvis. Corazón solitario, publicados con notable éxito por Almuzara.

Una editorial que en 2009 ampararía su bautismo narrativo, La fiesta de Orfeo, una trepidante novela traducida al alemán y el italiano, a caballo entre el terror gótico y el misterio, con la que el autor rinde un sentido homenaje a Peter Cussing y las películas de la Hammer.

Después de resultar finalista del concurso de relatos de la Semana Negra en 2010, llega a las estanterías Los rebeldes de Crow (Hidra, 2011), una transgresora distopía juvenil, así como el innovador cuento de estilo chandleriano castizo “Cuestión de principios”, dentro de la Antología Z Vol. 3 (Dolmen, 2011).

Su última obra, Letal como un solo de Charlie Parker (Salto de Página, 2012), que combina magistralmente nostalgia cinéfila y hard-boiled, supone su consagración definitiva dentro del género negro. Sergio Vera Valencia se encarga de esta entrevista.

  


Basta echar un vistazo a tu bio-bibliografía para comprobar que eres un auténtico enamorado del cine y la música, ¿Por qué entonces decidiste dedicarte a la escritura, en vez de hacerte guionista o cantautor?

Desde niño he disfrutado imaginando historias, y de nada sirve imaginarlas si no puedes compartirlas. Al principio el cine era mi única gran pasión, pero para hacer una película necesitas medios y gente. La literatura me ofrecía la oportunidad de contar mis historias sin más requerimientos que un papel y un lápiz. Eso sí, el cine sigue teniendo tanto peso en mi experiencia como cuentacuentos que no puedo evitar su influencia en mis narraciones.

Un hecho que resulta llamativo de tus novelas es su versatilidad estilística además de temática. ¿Es Márquez un escritor todoterreno? De ser así, ¿en cuál de ellos se siente más cómodo este juntaletras cuatro por cuatro?

Pues si como autor soy fiel a mi perfil como lector, sí, desde luego seré un todoterreno. A la hora de leer un libro, ver una película o escuchar un disco, no tengo géneros favoritos, o si los tengo, desde luego apenas tengo otros con los que no disfrute. Tal vez por eso he escrito sobre música, una novela de misterio, otra de fantasía juvenil, una negra... y me chiflaría escribir un western o ciencia ficción. Dicho esto, creo que actualmente la novela negra es el género que más me atrae, porque creo que es el género que permite con más facilidad combinar el universo del entretenimiento y el de la crítica social. Con una buena historia policial puedes hacer que el lector disfrute, que lo pase bien, y al mismo tiempo invitarlo a reflexionar.

Foto: Laura Muñoz


Leyendo Letal como un solo de Charlie Parker, es inevitable que a uno le vengan a la memoria las míticas novelas negras de Stuart Kaminsky, calificadas por Paco Ignacio Taibo II como “literatura de la nostalgia” por ambientarse en la edad dorada de la meca del cine, ¿tenías presente al americano cuando escribías la novela?

Era consciente de su obra, pero no era un referente. Lo había leído, al igual que a otros autores que se han acercado a temas similares, pero para escribir esta novela intenté no tener ninguna influencia literaria directa, al menos de forma consciente.

¿Sin hacer spoilers (que para eso ya habrá tiempo) ¿podrías explicarnos brevemente de qué va la novela y cómo se te ocurrió la idea? ¿Tuvo algo que ver el ensayo sobre el “Rat Pack” que publicaras en 2006?

Difícil, sobre todo porque la novela conlleva varios spoilers con el simple hecho de que uno tenga unos mínimos conocimientos de historia del cine clásico. Resumiremos diciendo que se desarrolla en Las Vegas, en 1955, durante el rodaje de una película protagonizada por John Wayne, El conquistador de Mongolia. Una actriz aparece flotando en un río, aparentemente se ha suicidado. Eddie Bennett, un ‘solucionador de problemas’ que trabaja en Las Vegas para las grandes estrellas investigará el caso, avanzando poco a poco en una trama en la que se cruzará con el propio John Wayne, con Frank Sinatra, con Dean Martin y con algunos importantes mafiosos de Chicago. En cuanto a aquel libro sobre el Rat Pack, la pandilla de amigos de Sinatra, desde luego que ha tenido que ver. Desde que trabajé en él me quedé con ganas de contar más, de sacar jugo a los personajes. Y no hablo sólo de los artistas, sino también de sus amistades políticas y mafiosas.

Eddie Bennet, alias “el Figura”, narrador y protagonista de Letal y autoproclamado mejor solucionador de problemas de Las Vegas de los 50, representa el papel del clásico detective duro y cínico, consiguiendo resultar a un tiempo entrañable y creíble sin llegar a caer en el manido cliché chandleriano, ¿te inspiraste en algún personaje para traerlo al mundo? ¿Y para bautizarlo?

Eddie tiene pequeños detalles de algunos personajes y mucho de mi propia cosecha. ¿El referente más directo? Paul Newman, en sus papeles en las películas Harper, investigador privado y Al caer el sol. En cuanto al nombre, surgió de unir el nombre de pila del protagonista de El buscavidas (Eddie Felton) y el apellido del cantante italoamericano Tony Bennett.

Foto: Laura Muñoz


¿Por qué esa fijación con las mujeres de piernas bien torneadas y el Southern Comfort?

Jajaja... Esa expresión, “mujeres de piernas bien torneadas”, es un chiste cinéfilo con un buen amigo, y bueno, supongo, como se suele decir, que a nadie le amarga un dulce... En cuanto al Southern Comfort, es mi bebida favorita. Y quería que Eddie fuese un profesional efectivo, pero no un tipo duro y gélido que bebe lo más fuerte que haya en el bar. No, a él le gusta este licor de Nueva Orleans, igual que los muchos cócteles que le preparan sus amigos camareros. Pero sin pasarse de empalagosos.

Un rasgo de Letal que contribuye sobremanera a teletransportar al lector a Las Vegas del 55, es su lenguaje, ¿En qué o quién te has basado para conseguir que resultase tan creíble que, más que la obra de un autor patrio contemporáneo, pareciese la traducción de un yanqui de mediados del siglo pasado?

Hemingway es mi maestro con los diálogos, por encima de cualquier otro. Tiene relatos fantásticos en ese sentido, pero por encima de todos está ‘Los asesinos’, que he releído muchas veces tratando siempre de conseguir esa magia en las conversaciones. Tomando la técnica de ahí, el fondo lo estudié de un sinfín de películas de los 50 y 60, más que 40, y no necesariamente negras. Una vez que consigues trasladarte a aquella época, que consigues creerte un tipo que pasea por Las Vegas de 1955, los diálogos surgen con naturalidad... ¡Y es muy divertido!

Otro elemento primordial para la (espléndida) ambientación de la novela, son los divertidísimos cameos de grandes personalidades de la época, ¿no sentiste apuro a la hora de recrear a mitos como Dean Martin, John Wayne o Frank Sinatra?

No, en absoluto. Sí tuve precaución y sobre todo muchísimo respeto. No quería hacer unas caricaturas, ni exagerar los personajes. Los he estudiado mucho a lo largo de los años, porque son artistas que me encantan. Para mí era un desafío tratar de plasmarlos en la historia de forma tan real como me fuera posible.

Además de cinematográfica en su ambientación, el estilo de la novela también lo es, ¿cómo has conseguido plasmar de forma tan verosímil la ciudad del pecado de mediados de Siglo sin abrumar al lector con infinidad de datos y descripciones barrocas? ¿Te consideras, como Philip Kerr, un escritor impresionista?

Creo que sí. Desde luego, sin caer en las descripciones abrumadoras tipo Tom Clancy. En mi caso creo que no se trata tanto de describir como de dar detalles que inviten al lector a crear su propia imagen. Si hablo de un traje, hablo de su tejido; si hablo de una bebida, doy la marca y alguna característica... Pero sí, los detalles son para mí la esencia de cualquier historia, la hacen verosímil, la acercan a nuestra realidad, y con ello consiguen que nos emocionemos más al considerarla más cerca de nosotros.

Atención: Spoiler
Pese a sus necesarias notas finales, cuando uno termina la novela sigue preguntándose qué hay de cierto y de inventado en las relaciones entre la mafia y el gobierno y, sobre todo, en lo que se refiere a las trágicas consecuencias del rodaje de El conquistador de Mongolia. ¿Podrías aclarárnoslo?

¿Eso es un spoiler? ¿En serio? Cada vez lo ponéis más difícil para las entrevistas. Es una cuestión de cultura general y de pura historia: el gobierno estadounidense mantuvo relaciones con la Mafia durante varias décadas. Desde la invasión de Sicilia durante la Segunda Guerra Mundial a diversos intentos de asesinar a Fidel Castro, pasando por innumerables acciones encubiertas en Asia y Latinoamérica, fueron orquestadas por la CIA y el Ejército estadonidense en complicidad con la Cosa Nostra. En este sentido, el 98 por ciento de lo que se cuenta en la novela es real. El 2 por ciento restante hace referencia a cuestiones específicas de la trama, y obviamente es inventado.
Fin del spoiler.

Y, antes de cambiar de tema, ¿tardaremos mucho en tener noticias del Figura?

Si todo va bien, en un añito largo Eddie volverá a meterse en problemas.

Dejando a un lado a Bennett, dado el enorme potencial que encierra la novela corta Una cuestión de principios, ¿no te has planteado continuar con el peculiar universo de Rodero y compañía?

Sí que me gustaría. Es más, me encantaría retomar ese personaje. Tengo dos opciones: o encuentro una editorial que apueste por una novela negra de zombis... o elimino a los zombis y reciclo el universo para una trama ajena al mundo fantástico.

En otro orden de cosas, resulta llamativo que, pese a quedar finalista en el certamen de Gijón hace un año, te prodigues tan poco en las distancias cortas ¿podrías explicarnos porqué “Charles Bronson era un cabrón”? ¿Y cuando podremos leer más relatos de Márquez?

El relato es un género muy difícil, le tengo mucho respeto. Tengo escrito muchos cuentos, pero soy especialmente crítico. En cuanto a ese entrañable actor, me encanta, y era uno de los favoritos de mi abuelo. Y a los protagonistas de esa historia también les cae bien... al principio. Pero todo cambia cuando recuerdan a alguien con quien guardaba bastante parecido. En cuanto a nuevos relatos, cuando queráis. ¿De qué genero?

¿Qué otros proyectos literarios tienes en mente o el disco duro?

En el disco duro hay una novela ya terminada que espero que vea la luz pronto. Y en mente, además de un nuevo caso de Eddie Bennett, tengo una historia que se moverá por claves de thriller tipo Frederick Forsyth, uno de los autores favoritos de mi adolescencia. Veremos si soy capaz de hacer algo a la altura.

A propósito de la Semana Negra, como piedra angular del proyecto y de las “jornadas entre semana” celebradas el pasado febrero en favor del festival, ¿qué se siente al haber conseguido salvarlo? ¿Qué podemos esperar de la vigésimo quinta edición de la SN?

De esta edición podemos esperar, ante todo, mucha ilusión por parte de los autores y amigos de la Semana Negra que hemos sufrido durante meses ante la posibilidad de su desaparición, y que sólo por eso la apoyaremos y disfrutaremos más que nunca. Es una fiesta de la cultura única. Y eso hay gente que lo ve. Muchos critican que haya una noria y algodón de azúcar junto a los libros, pero es que ése es precisamente el secreto, que haya niños que cuando se les pide que describan la feria de su ciudad, dicen: “Hay atracciones, y puestos de comida, y puestos de libros, y carpas de juegos, y carpas de charlas, y malabaristas, y escritores...”. La literatura hecha espectáculo popular. Suena del carajo. Pero claro, eso molesta a algunos y resulta vulgar para otros.

Para terminar, nos gustaría dispararte una ráfaga de preguntas cortas y directas, para que las respondas a bocajarro, sin pensar:
¿Ensayo, cuento o novela? Para leer, relato. Para escribir, novela. Para releer, ensayo.
¿Frank Sinatra o Elvis? Elvis de día, Sinatra de noche.
¿Alfred Hitchcock o Raymond Chandler? Hitchcock, don Alfredo.
¿Semana Negra o BCNegra? No son comparables, son planteamientos diferentes, ambos muy interesantes. Por razones sentimentales y de experiencia hasta ahora, me quedo con la Semana Negra.


Entrevista realizada el 30 de Marzo de 2012 en la ciudad del crimen, en el Cuartel General de las Casas Ahorcadas. 
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