La Chica del Átomo Dorado. Ray Cummings


¿Donde se había escondido este homenaje a Los Viajes de Gulliver que le hace pasar páginas, acumulando el disfrute y el placer que solo conceden esos escritores?

Un humilde pulp


Y, una vez más, la editorial Nalvay se desmarca proponiendo al público lector un libro inesperado, incalculado e inadvertido como es La Chica del Átomo Dorado, un texto “apeado” de la historia oficial de la ciencia ficción.

 aventuras de tamaño infinitesimal

Su autor, Ray Cummings, un humilde escritor de novelas pulp, que dio lo suficientes tumbos para adquirir un (más que) razonable conocimiento de este enredo que convenimos en llamar “la vida” aprovechó para derramar en el libro toda su sapiencia, influencia y cultura.

Así, para narrar las aventuras de tamaño infinitesimal, de un puñado de personajes que se adentran en un mundo microscópico encerrado en el ruedo de un anillo, Cummings invocó, en 1930, el conocimiento de la ciencia de Julio Verne, la reflexión humanista (y utópica) de H.G. Wells y la narratividad natural y (engañosamente) sencilla de Arthur Conan Doyle.

Mucho me temo que los lectores que acepten el juego y se adentren en esta novela (impecablemente traducida por Isabel Peralta y sabiamente ilustrada por Juan Bauty) no dejarán de preguntarse donde se había escondido este homenaje a Los Viajes de Gulliver que le hace pasar páginas, acumulando el disfrute y el placer que solo conceden esos escritores, que solo permiten esos textos privilegiados, que absorben la atención a base de maravillarle y cautivarle. Como hacían los libros de antes, como hacen los libros de siempre.

Nalvay, 2011
Luis de Luis
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