Mentes criminales. Francisco Pérez Fernández


Podemos comprender cómo funciona un reloj, pero no podemos comprender el paso del tiempo. Sabemos que se producen crímenes, pero de poco sirven para explicarlos abstracciones separadas de la realidad como la de “mente criminal”

Minucioso y exhaustivo


Ha tenido que llegar un ensayo tan ambicioso como el presente para que comprendiéramos que lo que Francisco Pérez Fernández, autor de La versión del minotauro, está haciendo es un colosal work in progress, con el que está decidido a combatir los prejuicios que pueblan no sólo la investigación criminológica, sino la visión del crimen en nuestra cultura y sociedad.

La “mente criminal” no existe

La primera parte de este ambicioso trabajo fue Imbéciles morales, un título que se adentraba en la historia de la criminología para polemizar acerca de sus puntos débiles. Porque la medicina, la psiquiatría, el derecho, la sociedad, se han acercado al hecho criminal con la perspectiva de cada época, con sus aciertos pero también con sus limitaciones. Volveremos a citar el símil que emplea nuestro autor: podemos comprender cómo funciona un reloj, pero no podemos comprender el paso del tiempo. Esta acertada máxima se puede aplicar al hecho criminal: sabemos que en nuestra sociedad se producen crímenes, pero de poco sirven para explicarlos abstracciones culturales separadas de la realidad como la de “mente criminal”.

Con Duendes en el laberinto, Francisco Pérez Fernández se adentraba en el estudio de la psicopatía: los orígenes del mito, el sustrato cultural, para después analizar algunos de los casos más célebres. Su intención fue arrojar luz sobre el misterio que rodea al psicópata, pero alejado de posturas totalitarias, de fórmulas sencillas o explicaciones mágicas, como la de reducirlo todo a la “mente criminal”.

Mentes criminales es la perfecta conclusión de esta trilogía ensayística, al romper la cuarta pared, y situarse del lado del público espectador, para estudiar cómo vivimos en la cultura popular las ficciones sobre el crimen.

El estudio no podría ser más minucioso y exhaustivo: nuestro autor sintetiza la historia de la criminología para que entendamos mínimamente la materia tratada, y a continuación estudia el crimen de ficción en cada época, como perfecto reflejo de la sociedad que lo produce. Al margen de cuál sea el soporte –novelas por entregas, seriales radiofónicos, literatura pulp, comics, películas de serie B, canciones de rock, videojuegos…–, vemos que lo criminal ha sido uno de los pilares de la cultura popular, y que por eso mismo, ha desatado en ocasiones iras censoras, cuando no simples antipatías.

Francisco Pérez Fernández se muestra tan riguroso como siempre, a la vez que partidario de la más pura libertad de expresión, por ello, en numerosas ocasiones a lo largo y ancho de este ensayo, insiste en que la condena de estos materiales culturales –tan habitual en los medios de comunicación, tan deseosos de señalar estigmas– no lleva a ningún lado; que lo importante, más que su mero consumo, es el uso que se haga de ellos.

Nowtilus, 2012

David G. Panadero
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