Fría venganza. Craig Johnson


    

La plácida y un tanto triste vida de Walt Longmire, sheriff del condado de Absaroka, situado en el estado norteamericano de Wyoming, se ve alterada al aparecer tiroteado Cody Pritchard, un jóven que años antes, y acompañado de tres colegas protagonizó una brutal violación de una adolescente cheyene, que para mayor vejación era retrasada. De este crimen, tanto el muerto como sus compinches salieron prácticamente sin cargos, lo cual hace suponer al sheriff Longmire que la paz de su territorio, donde hay una reserva de indios cheyene puede saltar por los aires, si no encuentra pronto a los autores de este asesinato. De esta forma se pone en marcha una máquina policial, formada por un variopinto batiburrillo de policías, que van desde auténticos tarugos de la zona a agentes provenientes de la ciudadana y cosmopolita costa Este, y acompañados por un amigo cheyene del sheriff, Henry Oso en Pie, ex combatiente de Vietnam y miembro de las fuerzas especiales. Todo esto ocurre en un escenario muy pintoresco, donde se mezcla la más moderna tecnología con el acervo del terruño y de los hombres de la frontera, pues la acción se desarrolla en una zona muy en contacto con la naturaleza y con la historia pues la localización del crimen está muy próxima a Little Big Horn, donde el general Custer y su Séptimo de caballería murieron con las botas puestas ante el empuje de los sioux y los cheyene. Esta mezcla de tecnología, naturaleza y orgullo histórico, marca de forma sutil y sorpresiva, se salda con un argumento que desgraciadamente se va repitiendo en la historia de los hombres. Una maravillosa novela.

Siruela, 2012

José María Sánchez Pardo
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