El asesinato como diversión. Fredric Brown


Un guionista de radionovelas planea una serie de intriga policíaca. El círculo se estrecha cuando empiezan a ocurrir crímenes que adaptan esa serie

Imaginativo y díscolo

Fredric Brown no fue en vida un autor especialmente exitoso, sin embargo, dada su fuerte personalidad, tenía todas las papeletas para convertirse en uno de los autores de culto de las generaciones venideras, y así fue. El paso del tiempo ayudó a valorar su inquieta imaginación, su carácter díscolo, y su capacidad para despuntar tanto en el género negro como en la ciencia-ficción.

su planteamiento es demasiado brillante

El asesinato como diversión es una de sus primeras novelas, publicada originalmente en 1948, y ayuda como ninguna otra para valorar su carrera; aunque dista mucho de ser la novela perfecta, posee en estado embrionario todos los destellos de su talento, aunque da la impresión de que el autor no sabe cómo llevar sus ideas a las últimas consecuencias, cayendo en ciertos convencionalismos.

Esta novela de título inabarcable se ambienta en el mundo de la radio, en los seriales de los años 40. Un guionista de radionovelas planea una serie de intriga policíaca. El círculo se estrecha cuando empiezan a ocurrir crímenes que adaptan esa serie que todavía no existe más que como idea en la mente del protagonista. Por si fuera poco, las víctimas son, de una u otra manera, personas relacionadas con el escritor…

Brown cuenta en esta novela primeriza con un grave inconveniente: que su planteamiento es demasiado brillante. Aunque favorecida por un tono ligero de comedia, esta novela se desarrolla de manera algo mecánica y rutinaria, con la consabida concatenación de pistas, y se resuelve de manera algo forzada, por medio de una revelación que no resulta del todo fluida…

Con todo, podemos paladear la personalidad de Fredric Brown, y apreciar distintas ideas que cuajarán en novelas posteriores, como La caza del asesino, La noche a través del espejo, o Marciano, vete a casa.

RBA, 2011

David G. Panadero
Publicar un comentario en la entrada