En la cabalgata


       

La mano derecha del rey Baltasar no la usa para saludar, como podría parecer a simple vista, sino para protegerse de los caramelos que le arroja la gente con furia (caramelos que han tirado previamente los pajes al público como para caldear el ambiente). Sin comprender semejante despropósito, se me ocurre pensar en lo malo que es el racismo, el pobre rey negro recibiendo una lluvia de caramelos de niños y adultos sin corazón. Sin embargo, medito, no puede ser por racismo, es un rey negro pintado, más falso que las vistosas ropas que luce. Entonces me fijo en sus rasgos, tan conocidos, claro, y caigo en la cuenta de que es el alcalde disfrazado. Sin dudar, tomo unas piedras del suelo (dejo los caramelos para los demás) y me digo para mis adentros que va a ser la última vez que el muy sinvergüenza se disfraza de rey mago.


Roberto Malo es el más y mejor cuentista de la banda
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