London Boulevard. Ken Bruen (en contra)


 ...todo en el libro es tan simplón (digoooo, sencillo) y tan mil veces visto (digoooo, identificable en el imaginario colectivo) que, con razón, se le ha considerado apto para ser filmado...

Hey, tipo duro!


En London Boulevard se cuentan los avatares de Mitch, un ex–convicto que, tras salir de la mazmorra donde ha veraneado un trienio, se comporta como toro escapado de chiqueros, rematando en tablas y tirando derrotes a todo lo que se mueve.

Narrada en primera persona con la prosa lacónica y desabrida que se le presupone al personaje protagonista (un tipo duro no, lo siguiente); Ken Bruen aprovecha que no mira nadie y fusila sin rubor, recato o piedad (digooooo, rinde un caluroso y emocionado homenaje) de El Crepúsculo de los Dioses

Bruen, para que no se note tanto, entrevera el fiel calco de la obra magna del gran Billy Wilder (les recuerdo el argumento: intenso chico que entra al servicio de una ajada estrella a quien cuida un inquietante mayordomo que fue su marido) con las peripecias propias de los ex–delincuentes (a saber; vengarse de quienes le han traicionado, reintegrarse en el mercado laboral extorsionando por aquí, sacudiendo por allá y robando un banquito por acullá) y, para darle color al guiso, cuela algún personaje pintoresco propio de “Cuatro bodas y un funeral” : una hermana chiflada, un curandero hindú, un asesino que –como Juan Ramón Jiménez– imagina la perfección de una rosa (¡!!) y, para rematar, un degenerado –con razón lo es- que canta canciones de ABBA como si fuesen tristes blues (¡!!!!!).

En fin, que todo en el libro es tan simplón (digoooo, sencillo) y tan mil veces visto (digoooo, identificable en el imaginario colectivo) que, con razón, se le ha considerado apto para ser filmado pero, mucho me temo, que no para hacer una nueva versión de la joya wilderiana (afortunadamente, añado) sino para fusilar El Guardaespaldas (una infame cursilada de los 90 a mayor gloria de Kevin Costner y Whitney Houston) que, al fin y al cabo, dio un huevo de pasta y aquí, de lo que se trata, es de desplumar al prójimo.

La ecuación sale: mala novela = mediocre película = buen bisnes = Tutti contenti.

Pàmies, 2011

Luis de Luis
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