Mientras duermes (2011)


Lo hice yo, y lo hice a conciencia

Decía un amigo, antes de haber visto Mientras duermes, que ceder el protagonismo a Luis Tosar era un error que eliminaba cualquier posibilidad de suspense. El visionado de la película confirma que tal error es en realidad uno de sus principales aciertos: el cineasta Jaume Balagueró no juega al quién lo hizo, sino a ponernos del lado del que lo hizo, y meternos en su conciencia de forma amoral, adoptando así un punto de vista poco frecuente en el cine comercial.

El único lastre que se encuentra a la cinta es su superficialidad a la hora de acercarse a los personajes: no conocemos sus pasados, sus motivaciones, las relaciones que los unen… De esta manera, nos convertimos en meros espectadores, en el peor sentido del término, incapaces de tomar partido e implicarnos.

Con todo, Balagueró sabe engrasar la maquinaria del suspense, de forma lenta pero creciente, para ofrecernos un espectáculo trufado de momentos de gran brillantez técnica, que incluso, a veces, nos llegan a tener en vilo. Aunque el guiso sea de digestión rápida, y se olvide casi tan rápido como se vea.

David G. Panadero
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