El Balonazo. Belén Gopegui


Gopegui es consciente de quiénes son sus lectores y los respeta, no baja la guardia ni permite que la novela decaiga

Ficción de barrio

Desde la publicación en el año 2007 de su extraordinaria El Padre de Blancanieves (saludada y recibida con justa unanimidad como una de sus novelas mayores), Belén Gopegui parece haber abierto un saludable compás de espera en el que está, de alguna manera, ensayando una ficción más directa o, si se quiere, a falta de mejor palabra, “de barrio”, que atiende o narra la cercanía, el día a día o la proximidad, buscando (y encontrando) la sencillez en prosa y estructuras.

sincera, honrada y sorprendentemente reflexiva

Así ocurrió en la excelente Quiero ser Punk, novela de 2009 que, escrita como una carta, traza el retrato psicológico de una adolescente acribillada de ilusión e incertidumbre, sumida en un conflicto generacional y social.

La citada novela oscureció la aparición de El Balonazo publicada en la venerable colección “El Barco de Vapor” de la Editorial SM y dirigida a lectores a partir de los nueve años. No creo que está novela sea, por ello, una tarea menor, banal o alimenticia. Es realmente arduo escribir una historia para un público que, dado que se deja de pamplinas, prejuicios y chorradas de adulto, se permite el lujazo de ser altamente exigente. No pegaría, además, a la escritora redactar un libro en piloto automático para recolectar una dosis de cash y otra de flor  y, claro, no lo hace, entregando una excelente novela infantil.
El Balonazo está protagonizada Daniel, un niño normal de un barrio normal; un niño que disfruta del ordenador, admira a los piratas modelo Jack Sparrow, empieza a desconfiar de historias dulces y heroicas, y está absolutamente fascinado por el fútbol. Vamos, en el mejor sentido de la palabra, un cualquiera.   

La novela cuenta la peripecia de Daniel (en los distintos ámbitos -familiar, escolar, deportivo–donde transcurre su vida habitual) desde que conoce a Maxama, un vendedor de top manta de quien aprenderá no solo a mejorar su nivel futbolístico sino el verdadero sentido del juego en la más amplia extensión de la palabra.

Gopegui es consciente de quiénes son sus lectores y los respeta, no baja la guardia ni permite que la novela decaiga. En cada capítulo ocurren múltiples episodios, que narra con prosa directa y eficaz sin descuidar por ello la acción interna de los personajes, su evolución psicológica y emocional desde la irrupción de Maxama en su plácida vida, su sosegado status quo.

El Balonazo es una novela sincera, honrada y sorprendentemente reflexiva; novela ajena a la cursilería, mensajitos y simplicidad que parecen ser requisitos sine qua non para lograr la literatura infantil noña y remilgada imperante y que, encima, aburre.

Editorial SM, 2008

Luis de Luis

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