El asesinato del sábado por la mañana. Batya Gur


–¿quiere decir que se enamoró de usted?

–Yo hablaría de la transferencia de una neurosis que se canalizó hacia la acción en lugar de hacia la verbalización ...

    


¿Qué? 
En dos palabras : ¡IM-PECIONANTE! ¿O no? ¡Peazo diálogo!

Pues no, no es de Jardiel Poncela sino de la muy prestigiada y prestigiosa escritora israelí Batya Gur, profesora de la Universidad de Tel Aviv y autora de policiales “que hacen pensar” y corresponde a El asesinato del sábado por la mañana, su primera y premiadísima novela, en la que inaugura la saga de Michael Ohayon, investigador muy meditabundo, rebuscado y minucioso (tanto que hasta la página 160 no se le ocurre pedir la agenda de la asesinada en la página 1). Eva Neidorf, la finada a la fuerza, dejó de fumar definitivamente un sábado por la mañana en las dependencias de una institución psiquiátrica y la tarea del detective consiste en, claro, escudriñar entre los colegas de profesión del cadáver a ver a quién se le ha ocurrido hacer la gracia. 

Por cierto ¡Menudo gremio para interrogar! A poco que se descuida Ohayon, empiezan a hurgarse en la psiquis, a manosearse las motivaciones, a limpiar, fijar y dar esplendor a sus neurosis y a enseñar el resultado al detective para que decida quién lo tiene más largo y gordo (el trauma, se entiende). 

Y así durante casi 400 páginas... ¡Tócame las narices con un palito! 

Yo finalizaría diciendo que el libro es un flamante coñazo pero es mejor depurar el lenguaje coloquial, aquilatar conceptos con precisión y dejarlo en que la novela produce en el lector una transferencia de bostezos que se canalizan hacia una siesta en lugar de hacia la lectura. 

Siruela, 2010


Luis de Luis
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