El Ojo de Eva. Karim Fossum


     

El otro día estaba papando moscas, recién comido y antes de empezar a hacer pilates, a pierna suelta en el sofá, cuando me dio por pensar (sí, ¿qué pasa?) que la vida diaria de Karim Fossum debe ser un infierno, y no puede ser menos.

Me explico. A ver. Hasta donde consta, la Fossum es nórdica, y sin embargo su alma no está acribillada por oscuras, inciertas e inexplicables pasiones, no escribe culebrones inverosímiles, ni los cuela como retratos de la sociedad. Tampoco está atormentada por los avatares de la geopolítica, el medioambiente, el orden cósmico, la angustia kantiana o la existencia (o no) de Dios; tampoco debe tener un coño lacio, ni frecuentar pichas tristes… y claro, todo eso se refleja y se nota en sus novelas, que le salen normales, cabales, cercanas y conmovedoras, como El Ojo de Eva, novela que se limita a narrar, con convicción y credibilidad, las consecuencias en la vida diaria, emocional y psicológica de Eva, su personaje principal, que se ve envuelta por una serie de azares y casualidades en un asesinato.

Pues eso, que a Karim Fossum le deben señalar con el dedo y debe ser víctima de desaires y oprobios sin fin por atreverse a escribir –sin truculencias, extravagancias o inverosimilitudes– novelas tan sólidas, sinceras y honradas como El Ojo de Eva.

Debolsillo, 2003
Luis de Luis
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