¿Por qué escribes, Pedro de Paz?

    
Creo que eso mismo se preguntan algunos de mis detractores. ¿Por qué coño escribo? En mi caso, el impulso de escribir nace como una extensión de mi gusto por la lectura. Siempre he defendido la teoría de que, en muchas ocasiones, un escritor no es más que un ávido lector que un día quiere leer una historia perfilada a partir de determinadas premisas y desarrollada de una forma concreta y se da cuenta de que nadie la ha escrito hasta ese momento. Al menos de la manera que a él le gustaría leerla. Y se pone manos a la obra. El conflicto surge cuando, una vez que lo has llevado a cabo, el "subidón" es tan intenso que no puedes dejar de hacerlo. Y llega otra historia. Y otra. Y otra. Y, con suerte, la recompensa que supone encontrarte con hermanos lectores que disfrutan leyendo tus textos de la misma manera que lo hiciste tú escudriñando los de otros. Y el asunto termina por convertirse en un círculo vicioso. Y escribo exactamente por eso: porque soy un vicioso.


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