¡Indignaos! Stéphane Hessel

Las buenas intenciones producen mala literatura, decía Flaubert. Visto con perspectiva, parece como si el francés, adelantándose a su tiempo, señalara con el dedo a Hessel, quien, en un panfleto de 30 páginas que se ha convertido rápidamente en best seller, se decide a tirar de la manta y contarnos las verdades del barquero.

La indignación del autor (más que legítima) nace de la crisis provocada por el ultraliberalismo financiero. Sin embargo, si se limita a enumerar problemas, apelando a una toma de conciencia por parte del ciudadano, todo queda en brindis al sol. Tan bienintencionado, por supuesto, como poco resolutivo; tan diáfano en su propuesta como inútil a la hora de aportar soluciones. ¿O acaso alguien pensaba que Esto se arregla con un librito que cuesta 5€?

Esto sólo lo arreglamos entre todos

Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir "paso de todo, ya me las apaño". Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes fundamentales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.
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