La Colega Tatuada. Margherita Oggero

   

Margherita Oggero ofrece en La Colega Tatuada la primera de las andanzas de Camila Baudino, detective aficionada, profesora de literatura y socialdemócrata cristiana de reglamento (léase: clase media, equipada con marido, hija y madre), que lidia con complacencia e ironía amable con una crisis de los cuarenta también de reglamento (léase: insatisfacciones banales, horarios abarrotados, complejo de superwoman, culpas varias e insípidas y adulterios mentales... vamos, las pajillas mentales propias de los habitantes del primer mundo al llegar a estas edades).


En esta plausible, razonable e inteligible novela Oggero guía con habilidad al lector, alternando un narrador omnisciente con los razonamientos de la protagonista por los ambientes turineses por donde pacen los miembros de las clases medias altas urbanitas del siglo XXI (salas de exposiciones, restaurantes, saraos, etc), e introduce un argumento suficiente -el asesinato de Bianca de Lenchantin, una colega de Baudino perteneciente a la clase alta de reglamento (pija, borde, espectacular en la forma, descerebrada de fondo, casada de conveniencia y con chulazo de guardia)– para analizar, con inteligencia y ligereza (la trama se resuelve al estilo Miss Marple, con sentido común y cotilleo fino) el “gran drama” que asola a los ricos y famosos por no ser mileuristas: el tedio y la ausencia de valores. ¡Ay!


Roca, 2008


Luis de Luis


    

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